AMER Mexico Rural Tomo VI AMER Mexico Rural Tomo IV | Página 215

206 JUAN PATRICIO CASTRO IBÁÑEZ l FERNANDO LÓPEZ ALCOCER Reconfiguración territorial, identidad cultural e imaginarios sociales en Nextipac 2. La nueva ruralidad y metropolización en Nextipac Para comprender la reconfiguración del territorio rural es necesario definir bajo qué paradigma se realizará el abordaje del estudio, ya que en las investigaciones sociológicas persiste una visión dicotómica de lo rural y lo urbano, donde la comunidad rural se le ha caracteriza por sus tradiciones y la autosuficiencia, las relaciones sociales de los individuos es a nivel primitivo y natural, el cual tienen una socialización primaria (se refiere a una fuerte relación a nivel familiar –familia extensa-), lo anterior es definido como voluntad esencial. En el caso del término sociedad se utiliza para aquellas concentraciones humanas caracterizadas por un proceso de constante cambio, al término sociedad se agrega el adjetivo moderno para quedar como concepto de “sociedad moderna”, donde los grupos humanos asumen una especialización (división social del trabajo) una racionalización de su papel como seres humanos (Gómez, 2003): Las ciencias sociales tienen como punto de partida una dicotomización de lo rural-urbano que plantea una polarización que se manifiesta en una serie de confrontaciones históricas que tienen por eje verdades “incontestables” en torno al progreso, que como meta-relato, en tanto no requiere supuestamente de demostración alguna, tacha de atrasado, tradicional o resabio del pasado al mundo rural, y en especial a las sociedades campesinas y pueblos indígenas (Hernández y Meza, 2006: 259). La visión dicotómica en el abordaje del mundo rural remite a concebir que sus habitantes se dedican exclusivamente a las actividades primarias, que se rigen por los ciclos naturales (temporal de lluvias, fases de la luna, etc.); la constitución de una cultura específica (homogeneidad cultural y tradicional); dispersión de la población; una disociación de lo rural y urbano (desconexión entre los ámbitos); bajos niveles de bienestar social (escasa infraestructura y servicios); bajos niveles de escolaridad y sub-valoración de lo rural y sobre valoración de lo urbano, todo ello a causa de una reflexión que parte de lo unidimensional. Para romper con esta visión es necesario concatenar los objetos de estudio con otros paradigmas que permitan realizar un análisis desde de la configuración-multidimensional con el fin de articular las relaciones existentes campo-ciudad (Gómez, 2003; Keilbach, 2008; Santos, 2007): […] el término de articulación nos ofrece una imagen de conservación del cambio. De esa forma, el término articulación vincula lo moderno con lo tradicional, lo viejo con lo nuevo, la ciudad con el campo y, en ese sentido, permite analizar con mayor precisión las múltiples mediaciones entre las diferentes instancias de la realidad social (Santos, 2007: 423).