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JUAN PATRICIO CASTRO IBÁÑEZ
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FERNANDO LÓPEZ ALCOCER
Reconfiguración territorial, identidad cultural e imaginarios sociales en Nextipac
2. La nueva ruralidad y metropolización en Nextipac
Para comprender la reconfiguración del territorio rural es necesario definir bajo
qué paradigma se realizará el abordaje del estudio, ya que en las investigaciones
sociológicas persiste una visión dicotómica de lo rural y lo urbano, donde la
comunidad rural se le ha caracteriza por sus tradiciones y la autosuficiencia,
las relaciones sociales de los individuos es a nivel primitivo y natural, el
cual tienen una socialización primaria (se refiere a una fuerte relación a nivel
familiar –familia extensa-), lo anterior es definido como voluntad esencial.
En el caso del término sociedad se utiliza para aquellas concentraciones
humanas caracterizadas por un proceso de constante cambio, al término
sociedad se agrega el adjetivo moderno para quedar como concepto de
“sociedad moderna”, donde los grupos humanos asumen una especialización
(división social del trabajo) una racionalización de su papel como seres
humanos (Gómez, 2003):
Las ciencias sociales tienen como punto de partida una dicotomización de lo
rural-urbano que plantea una polarización que se manifiesta en una serie de
confrontaciones históricas que tienen por eje verdades “incontestables” en
torno al progreso, que como meta-relato, en tanto no requiere supuestamente
de demostración alguna, tacha de atrasado, tradicional o resabio del pasado al
mundo rural, y en especial a las sociedades campesinas y pueblos indígenas
(Hernández y Meza, 2006: 259).
La visión dicotómica en el abordaje del mundo rural remite a concebir
que sus habitantes se dedican exclusivamente a las actividades primarias, que
se rigen por los ciclos naturales (temporal de lluvias, fases de la luna, etc.); la
constitución de una cultura específica (homogeneidad cultural y tradicional);
dispersión de la población; una disociación de lo rural y urbano (desconexión
entre los ámbitos); bajos niveles de bienestar social (escasa infraestructura y
servicios); bajos niveles de escolaridad y sub-valoración de lo rural y sobre
valoración de lo urbano, todo ello a causa de una reflexión que parte de lo
unidimensional. Para romper con esta visión es necesario concatenar los objetos
de estudio con otros paradigmas que permitan realizar un análisis desde de la
configuración-multidimensional con el fin de articular las relaciones existentes
campo-ciudad (Gómez, 2003; Keilbach, 2008; Santos, 2007):
[…] el término de articulación nos ofrece una imagen de conservación del
cambio. De esa forma, el término articulación vincula lo moderno con lo
tradicional, lo viejo con lo nuevo, la ciudad con el campo y, en ese sentido,
permite analizar con mayor precisión las múltiples mediaciones entre las
diferentes instancias de la realidad social (Santos, 2007: 423).