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INDRA MORANDÍN AHUERMA • ARMANDO CONTRERAS HERNÁNDEZ El agua y la sustentabilidad, una visión desde la transdisciplina
Conclusiones
La crisis del agua es uno de los aspectos más importantes de la crisis civilizatoria actual, que no puede abordarse desde la reducción técnica, es necesario un cambio de las categorías y escalas de valores con que explicamos el mundo y la posición del ser humano ante la madre naturaleza.
Seguramente no hay un modelo que dé solución a todos los problemas, pero pueden encontrarse lineamientos para ayudar a la colectividad a afrontar cada problema específico, producto del devenir histórico, delimitado en espacios territoriales, con sus diferencias objetivas y subjetivas como sucede en los sistemas vivos. Apoyando la idea de cuencas y subcuencas, y en la comprensión de que cada una debe ser analizada en su caso particular.
La eficiencia económica con la visión industrial-mecánica imperante significa cuanto más mejor, ganancia y acumulación, y nos está llevado a la degradación de los ecosistemas y de la sociedad, una sociedad sin equidad, explotada en sus emociones, que está enferma igual que el ecosistema al que pertenece.
La demarcación territorial como un mosaico, dividió en cuencas y subcuencas que van desde cualquier punto específico en el territorio hasta abarcar el planeta entero, y con ello el ciclo completo del agua. Y en ese mosaico reconocer la relación y conectividad entre todas las personas y sus actividades, la influencia que es observable y medible en el agua. La forma de cultivo de la tierra, cortes de circulación de los flujos, desperdicio y contaminación vertida en los flujos.
El agua dulce no está estancada, viaja por el planeta, cambia su estado y traspasa a los organismos. Un ejemplo es el sistema de cultivo de caña de azúcar, producción de azúcar, bebidas edulcorantes, diabetes, obesidad, industria relacionada a la baja de peso; que enferma a los ecosistemas y a las personas, justificado por el crecimiento económico.
Es necesario desarrollar una interpretación que permita soluciones sistémicas; aprovechar los avances en el conocimiento humano, hasta ahora fragmentado, para repensar lo pensado, y construir una cultura del agua a favor de la vida, basada en la visión comunitaria del bien común, que es una propuesta para transitar hacia la sustentabilidad. Las claves para lograrlo son: 1) Aceptar el problema del agua como parte de un problema sistémico de una sociedad concentrada en lo económico que descuidó la vida, la naturaleza y la vida comunitaria. 2) La ética y cosmovisión como base de la construcción socio-