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ELSA MARÍA RODRÍGUEZ ANGULO Prácticas de la red social primaria de atención a la embarazada en comunidades rurales que ha llevado a tener actitudes defensivas y a deteriorar la relación médico- paciente” (Ginecoobstetras del Sector Salud, 2014). Las demandas se presentan en aquellas instituciones públicas en las que el tipo de población es derechohabiente, y en raros casos en las que tienen seguro popular. Lo anterior puede deberse a que el razonamiento que forma parte del ser humano rural es diferente al del área urbana. Cuando en alguna comunidad ocurre una muerte materna, generalmente no tienen en mente la posibilidad de que hubiera podido evitarse, sino que el hecho ocurrió porque “le había llegado su hora”, “era su destino”, “ya le tenía que pasar” (Rodríguez et al., 2006). Por muchos años, esto ha sido aceptado sin cambios, pero los mismos trabajadores de la salud han reconocido la existencia de probabilidades de errores médicos cometidos durante la atención. En estudios recientes al respecto, llevados a cabo con especialistas de hospitales yucatecos, se han podido conocer las percepciones de este personal respecto a la atención de las embarazadas cuando llegan al hospital con alguna complicación materna (En prensa). Sobre los procedimientos que se llevan a cabo en los hospitales, comentaron que ésos son adaptados a la infraestructura y recursos disponibles, debido a que aunque existe una norma nacional de atención a la embarazada y cada institución sigue las guías clínicas establecidas, no hay procedimientos universales para cada caso que puedan unificar los criterios de atención. Asimismo, “cada hospital se adapta a lo que tiene”, “los procedimientos deben acercarse al procedimiento ideal para poder resolver el caso” (Ginecoobstetras del Sector Salud, 2014). Pero en el área rural, falta mucho por hacer para mejorar el acceso a una atención de calidad de la emergencia obstétrica; y aunque se han hecho esfuerzos por implementar redes de atención de la embarazada en las tres jurisdicciones sanitarias, existen aún deficiencias en los centros de salud y en los mecanismos de referencia y contrarreferencia de pacientes que retrasan la atención de la urgencia, como son la falta de recursos humanos destinados específicamente para la atención del programa y especialistas en las Clínicas del segundo nivel con sensibilidad en la atención de la emergencia en las mujeres rurales. Existen estudios que han reflejado el mal trato que se da a las mujeres, los familiares y las parteras cuando llegan a una unidad de este nivel y que han terminado en defunciones maternas y perinatales (Cervera y Méndez, 1997: 129). 133