AMER Mexico Rural Tomo VI AMER Mexico Rural Tomo IV | Page 142
ELSA MARÍA RODRÍGUEZ ANGULO
Prácticas de la red social primaria de atención a la embarazada en comunidades rurales
que ha llevado a tener actitudes defensivas y a deteriorar la relación médico-
paciente” (Ginecoobstetras del Sector Salud, 2014).
Las demandas se presentan en aquellas instituciones públicas en las que
el tipo de población es derechohabiente, y en raros casos en las que tienen
seguro popular. Lo anterior puede deberse a que el razonamiento que forma
parte del ser humano rural es diferente al del área urbana. Cuando en alguna
comunidad ocurre una muerte materna, generalmente no tienen en mente la
posibilidad de que hubiera podido evitarse, sino que el hecho ocurrió porque
“le había llegado su hora”, “era su destino”, “ya le tenía que pasar” (Rodríguez
et al., 2006).
Por muchos años, esto ha sido aceptado sin cambios, pero los mismos
trabajadores de la salud han reconocido la existencia de probabilidades de
errores médicos cometidos durante la atención. En estudios recientes al
respecto, llevados a cabo con especialistas de hospitales yucatecos, se han
podido conocer las percepciones de este personal respecto a la atención de
las embarazadas cuando llegan al hospital con alguna complicación materna
(En prensa). Sobre los procedimientos que se llevan a cabo en los hospitales,
comentaron que ésos son adaptados a la infraestructura y recursos disponibles,
debido a que aunque existe una norma nacional de atención a la embarazada
y cada institución sigue las guías clínicas establecidas, no hay procedimientos
universales para cada caso que puedan unificar los criterios de atención.
Asimismo, “cada hospital se adapta a lo que tiene”, “los procedimientos deben
acercarse al procedimiento ideal para poder resolver el caso” (Ginecoobstetras
del Sector Salud, 2014).
Pero en el área rural, falta mucho por hacer para mejorar el acceso a
una atención de calidad de la emergencia obstétrica; y aunque se han hecho
esfuerzos por implementar redes de atención de la embarazada en las tres
jurisdicciones sanitarias, existen aún deficiencias en los centros de salud y en
los mecanismos de referencia y contrarreferencia de pacientes que retrasan
la atención de la urgencia, como son la falta de recursos humanos destinados
específicamente para la atención del programa y especialistas en las Clínicas
del segundo nivel con sensibilidad en la atención de la emergencia en las
mujeres rurales.
Existen estudios que han reflejado el mal trato que se da a las mujeres,
los familiares y las parteras cuando llegan a una unidad de este nivel y que
han terminado en defunciones maternas y perinatales (Cervera y Méndez,
1997: 129).
133