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172 LUIS ENRIQUE PARRAL QUINTERO La perspectiva de la antropología política en el análisis de los procesos rurales precisa, es preciso apuntar que no todas las unidades de procesos sociales son dramáticas, muchas corresponden con la organización social (relaciones de cooperación), son arreglos de los grupos de actores que no necesariamente llevan a un conflicto. El drama social es definido a partir de cuatro fases que pueden observarse en tu totalidad o no, esto quiere decir que en su estructura, el drama es cambiante, pues el conflicto puede pasar de la segunda a la cuarta fase, sin pasar por la tercera y no verse afectado: 1) La ruptura: Es el rompimiento de una norma establecida en las relaciones sociales, esta ruptura permite el surgimiento de una arena política. En el proceso de ruptura se desarrolla una infracción a la norma que puede darse de manera deliberada, no intencional o simplemente de manera espontánea, considera que el proceso de la ruptura se puede deber inclusive al seguimiento de alguna otra regla que finalmente provoque un desastre o altere la normalidad social (Díaz, 2014). 2) La crisis: Las personas o grupos toman partido, dando lugar a los “antagonistas”, actores que se oponen al proceso de ruptura. El conflicto no se desarrolla de manera inmediata en un área delimitada de interacción social por los actores, existe una tendencia para que la fase de ruptura pueda extenderse o dilatarse en un área delimitada de interacción social. La crisis se desarrolla en los que Turner llama el “campo político”, donde se polarizan los grupos antagónicos que participan en la arena (Díaz, 2014). 3) El reajuste: Esta fase está constituida por las acciones y procedimientos, puede ser entendida como el arbitraje personal e informal, incluye todo el aparato formal, judicial e inclusive el ritual público para limitar o solucionar la crisis del campo político. Las acciones de reajuste pueden variar de acuerdo con la función de las modalidades instrumentales y formas en que se institucionalizan las relaciones de poder; esto incluye la profundidad y significado social del proceso de ruptura, la naturaleza de la crisis y del grupo social donde se gestó la ruptura, así como del grado de las relaciones sociales (Díaz, 2014). 4) La reintegración: En esta etapa hay una restauración de la paz que consiste en la reintegración de las partes al orden social; hay aceptación y reconocimiento de la división irreparable entre los grupos de actores (contendientes). En esta fase se muestra la subordinación, la derrota o el debilitamiento de una de las partes, dando cabida a su reintegración donde los principios del grupo van a ser transformados (Díaz, 2014).