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LUIS ENRIQUE PARRAL QUINTERO
La perspectiva de la antropología política en el análisis de los procesos rurales
precisa, es preciso apuntar que no todas las unidades de procesos sociales son
dramáticas, muchas corresponden con la organización social (relaciones de
cooperación), son arreglos de los grupos de actores que no necesariamente
llevan a un conflicto.
El drama social es definido a partir de cuatro fases que pueden observarse en
tu totalidad o no, esto quiere decir que en su estructura, el drama es cambiante,
pues el conflicto puede pasar de la segunda a la cuarta fase, sin pasar por la
tercera y no verse afectado:
1) La ruptura: Es el rompimiento de una norma establecida en las relaciones
sociales, esta ruptura permite el surgimiento de una arena política. En
el proceso de ruptura se desarrolla una infracción a la norma que puede
darse de manera deliberada, no intencional o simplemente de manera
espontánea, considera que el proceso de la ruptura se puede deber inclusive
al seguimiento de alguna otra regla que finalmente provoque un desastre
o altere la normalidad social (Díaz, 2014).
2) La crisis: Las personas o grupos toman partido, dando lugar a los
“antagonistas”, actores que se oponen al proceso de ruptura. El conflicto
no se desarrolla de manera inmediata en un área delimitada de interacción
social por los actores, existe una tendencia para que la fase de ruptura
pueda extenderse o dilatarse en un área delimitada de interacción social.
La crisis se desarrolla en los que Turner llama el “campo político”, donde
se polarizan los grupos antagónicos que participan en la arena (Díaz,
2014).
3) El reajuste: Esta fase está constituida por las acciones y procedimientos,
puede ser entendida como el arbitraje personal e informal, incluye todo
el aparato formal, judicial e inclusive el ritual público para limitar o
solucionar la crisis del campo político. Las acciones de reajuste pueden
variar de acuerdo con la función de las modalidades instrumentales y
formas en que se institucionalizan las relaciones de poder; esto incluye
la profundidad y significado social del proceso de ruptura, la naturaleza
de la crisis y del grupo social donde se gestó la ruptura, así como del
grado de las relaciones sociales (Díaz, 2014).
4) La reintegración: En esta etapa hay una restauración de la paz que
consiste en la reintegración de las partes al orden social; hay aceptación
y reconocimiento de la división irreparable entre los grupos de actores
(contendientes). En esta fase se muestra la subordinación, la derrota o
el debilitamiento de una de las partes, dando cabida a su reintegración
donde los principios del grupo van a ser transformados (Díaz, 2014).