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LUIS ENRIQUE PARRAL QUINTERO
La perspectiva de la antropología política en el análisis de los procesos rurales
actores inteligentes que tienen intereses opuestos a otros grupos de actores, que
al mismo tiempo pueden encontrarse motivados por la ambición, el altruismo,
el interés personal y por el deseo del bien público, y quienes en situaciones
sucesivas se vinculan uno con otro mediante el interés personal o el idealismo
(Swartz, et al., 1966).
La arena política es donde se desarrollan las relaciones de poder;
esta categoría es definida como un marco que puede o no encontrarse
institucionalizado, es donde se desarrolla la interacción, el conflicto, la
negociación entre los grupos de actores sociales (antagonistas) que intervienen
en el proceso político; y donde el resultado de la confrontación será la toma
de una decisión que sea públicamente reconocida (Turner, 1974).
En el análisis procesualista las arenas pueden reconocerse dentro del campo
político, pues son áreas dentro de éste, en ellas se desarrollan las relaciones
de poder entre los grupos en conflicto y las relaciones de cooperación (Castro
y Rodríguez, 2009). En su estructura, las arenas se pueden identificar por tres
características:
a) Se trata de un antagonismo –simbólico o factual– que puede tomar formas
diversas según las expresiones culturales.
b) Se da en un marco explícito.
c) Se pretende llegar a una decisión pública ya sea mediante la persuasión,
la amenaza o la fuerza (Varela 1984: 22, citado en Castaingts, 2004:112).
La tercer categoría del análisis procesualista es la de drama social, ésta
va a permitir analizar y describir cómo se constituyen las categorías de campo
político y arena política. Previamente ya se ha dicho que un drama social es
una ruptura, hasta el momento es todo lo que el lector sabe, pero para dar
más detalle es hora de abordar su definición y la pertinencia en este enfoque
teórico metodológico.
Los dramas sociales hacen referencia a relaciones tensas o conflictivas,
representan fases de la disputa en el proceso político (Castaingts, 2004). El
hecho de que el drama social describa situaciones no armónicas implica que hay
una ruptura o transición en el flujo de la vida social, y esto sucede cuando los
intereses de los individuos (actores sociales) se contraponer, es decir, cuando
hay un surgimiento de actores antagonistas (Turner, 1974).
Los dramas sociales constituyen unidades de proceso social, por tanto a la
hora de realizar el análisis sobre ellos, pueden ser aislados y descritos manera
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