ISBN 0124-0854
N º 189 Julio de 2012
Andrés Caicedo: Los diplomas
Residuos dramáticos
Foto de Eduardo Carvajal
A los veinticinco años, el colombiano Andrés Caicedo estaba cansado de vivir y decidió poner fin a sus días. Realmente murió de setenta y cinco años, pues es sabido que los poetas, en su iluminación, a diferencia de nosotros, gente vulgar, viven cada día, tres. En su afán de morir dejando obra, nos legó una importante producción cuyo inventario resulta
Cristóbal Peláez González sorprendente: cuatro novelas, nueve dramaturgias( entre creaciones y versiones), veintiún poemitas, una carpeta con varios guiones de cine, una treintena de cuentos, muchos de ellos magistrales, cinco números de la revista Ojo al cine, única publicación especializada en su época en el país, y un abundante arrume de papeles todavía inéditos, donde encontramos el registro minucioso de todo aquello que lo tenía inmerso: cine, libros, teatro. No se perdía ningún acontecimiento urbano en ese Cali de los años setenta. El pop art, los Rolling Stones y la salsa estaban inaugurando otro mundo, al margen de las contiendas que, todavía a rudos machetazos, libraba un país asaz agrario.