Agenda Cultural UdeA - Año 2012 JULIO | Seite 30

ISBN 0124-0854
N º 189 Julio de 2012
Consiguió los recursos. Ensayó y empezaron a rodar. Él y Mayolo en la dirección. Lograron terminar varias secuencias, pero sobrevino la crisis. Así lo narra Mayolo en su libro de memorias Mamá ¿ qué hago?( 2002):“ Tuvimos muchos encontrones Andrés y yo. Yo era demasiado mamerto y quería darle vida a la pareja proletaria [ del relato literario ]. La película termina con un gran baile de los proletos que los burgueses no podían disfrutar. Fue un engendro donde, con la bicefalia, cada uno pegó por su lado. Quedó una simbiosis de las dos cosas. Apologética”. Para Caicedo se trató más bien de un problema de edades. Carlos Mayolo era seis años mayor, y él estaba destinado a ser un jovencito por siempre. En carta del 25 de agosto de 1973 le escribe a su amigo Miguel González:“ El que Angelita y Miguel Ángel permanezca como mi único trabajo inconcluso lo atribuyo, ni más ni menos, a una lucha entre generaciones”.
Después, en 1976, con una cámara de video y con otro de los amigos del combo, Eduardo“ la rata” Carvajal, grabó una entrevista colectiva a cuatro de los niños de su redil, criaturas en realidad menos empantanadas que idiotas, convertidas en personajes por el amor y la imaginación de San Andresito, que supo narrarlos con el ingenio del que la vida no los dotó. A cambio, ellos le dieron abismo y la fascinación de pecar al revés: el adulto
corrompido por el menor. En esa entrevista, después rescatada, editada y agregada al acervo del culto caicedianopor Luis Ospina, aparecen Guillermito Lemos y su hermana Clarisolcita, la Lolita drogadicta que se merecería la famosa antidedicatoria de ¡ Que viva la música!
Y luego, el 4 de marzo de 1977, se murió. Comenzó de inmediato la leyenda que en la última década llegó a rebasar las fronteras de nuestro país. En estos tiempos se puso de moda el culto al precoz genio de la literatura y el cine, y la fascinación, a veces más del personaje que de su obra, alcanzó momentos sorprendentes. Se puso de moda Andrés Caicedo. Ya en las dos últimas décadas del siglo XXse habían realizado cuando menos tres trabajos sobresalientes que lo tenían como motivo: Andrés Caicedo: unos pocos buenos amigos, documental de Luis Ospina( 1986); el documental Un ángel del pantano de Óscar Campo( 1997) sobre Guillermito Lemos, y el experimental Calicalabozode Jorge Navas( 1997) sobre la vida y la obra de San Andresito.
En lo que va corrido del siglo XXI, restringiendo el inventario al mundo audiovisual, habría que destacar el argumental Jamás dijo nunca nada de Esteban Arango( 2009). Y, sobre todo, el documental Noche sin fortuna de los argentinos Francisco Forbes y Álvaro Cifuentes. En el delirio que le significa la búsqueda del