Agenda Cultural UdeA - Año 2012 AGOSTO | Page 29

ISBN 0124-0854
N º 190 Agosto de 2012
Se han editado algunos de tus libros y reeditado otros; tenemos el archivo de tus programas radiales, de tus columnas periodísticas, que han servido y van a servir para que muchos jóvenes y estudiantes, entre ellos tus nietos y bisnietos, conozcan tus ideas, tus intereses, tus reflexiones, tus denuncias, y sepan también que por eso te mataron. Queremos que también a ti sea dedicado ese poema, que escribió Carlos Castro Saavedra, y que tú querías convertir en canción, cuando murió Marta Cecilia, tu hija:“ No está muerta, no está muerta, la niña de la guitarra, está mirando la lluvia y cantando con el agua …”. Te hemos recordado y siempre te recordaremos por tus luchas, por tus ideales frente a la salud pública, los derechos humanos, la universidad; pero también por tus logros y tus sueños. Tus actuaciones no eran solo como médico, o como liberal, o como cristiano, como te definías; fueron mucho más amplias. Tenías una personalidad muy singular. Tenías un ideal de vida y eras un ser humano para el cual no había lugar a la indiferencia. Con unos principios muy claros, una ética de mente abierta en un mundo con una gran tendencia a lo cerrado. Nos mostrabas el gusto por la buena conversación, por la música y la literatura. A veces, cuando te quedabas solo en la finca y te llamábamos por la noche, decías:“ No se preocupen, no estoy solo, estoy muy bien acompañado, por Bach y por Tolstoi”. Así nos
tranquilizabas. Nos mostrabas el gusto por el cultivo y el cuidado de tus rosas, la lucha con las abejas que trataban de destrozarlo, te oíamos la risa a carcajadas con un oportuno comentario o la seriedad con el tratamiento de un tema que a ti te parecía que lo tenía, nos mostrabas el amor por tus hijos y tus nietos, la admiración por mi mamá, la de ella por ti, la torpeza manual, la dificultad para conducir, la facilidad para expresarte, la incapacidad para la economía doméstica, la capacidad para dar un discurso o escribir un artículo, el valor para defender tus ideas y tu libertad. Por todo eso, tal vez, cuando Cami, mi hijo que tenía diez años y quería correr una carrera de caballos entre dos pueblos, y yo, por miedo, no lo dejaba ir, me dijo:“ Yo me quiero morir como El Aba, haciendo lo que quiero y lo que me gusta …” No tuve más remedio que dejarlo ir … Nos has dejado una marca indeleble, con un dolor interior del que no vamos a poder escapar nunca. Como dice Gabriel García Márquez,“ Olvidar es difícil para quien tiene corazón”.
Te quiero mucho, Clara
Clara Inés Abad Faciolincees la representante de la Corporación para la Educación y la Salud Pública Héctor Abad Gómez. Escribió esta carta para la Agenda Cultural Alma Máter.