Agenda Cultural UdeA - Año 2011 SEPTIEMBRE | 页面 20

ISBN 0124-0854
N º 180 Septiembre de 2011
Asimismo la experiencia reciente en la formulación del Plan de Cultura de Medellín 2011-2020 constituyó, sin lugar a dudas, un ejercicio y aprendizaje de cultura política que es un activo muy valioso para procesos futuros.

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El ejercicio de una ética cívica, a través de la racionalidad y de la expresión creativa de la sensibilidad.“ Uno es los pensamientos que siente y los sentimientos que piensa …”, dice en forma muy bella el poeta portugués Fernando Pessoa, permite darles más humanidad a un país y a una ciudad que, vemos constantemente, nos muestran formas perversas y dolorosas del atropello del ser humano.

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Hay un concepto fundamental de la ética ciudadana de la participación y es el de la corresponsabilidad. Cada habitante es sujeto y también objeto de derechos y deberes ciudadanos. lo que implica que, a través de organizaciones de la sociedad civil se entre en diálogo con el Estado, para que mutuamente se hagan cargo de construir una sociedad más sólida en términos democráticos, y un Estado más fuerte, no en el sentido de la fuerza considerada como coacción, sino en la perspectiva de la consolidación del Estado de derecho.
Finalmente, el ejercicio de la participación ciudadana, en el marco de la ética cívica, muestra una estrecha relación ética-políticaestética que está en la base del pensamiento filosófico contemporáneo. Ética como ciudadanos, sujetos morales, individuales y colectivos que tenemos obligación con la ciudad y con el país. Política por sentirnos partícipes y corresponsables en la construcción de lo público que, como dice la filósofa Hanna Arendt, significa“ el propio mundo en cuanto es común a todos nosotros, diferenciado de nuestro lugar poseído privadamente en él”( Arendt, 1998: 81). También está relacionada con una estética, ese asombro permanente por nuestro entorno ciudadano: ante el dolor y la alegría; ante la capacidad creativa expresada en el arte y las memorias, así como en las demás formas de la cultura, que mueven el ejercicio de la sensibilidad; ante lo humano que es propio y lo humano del otro, desde ese“ rostro del otro” para usar la profunda y bella expresión del filósofo Emmanuel Lévinas, rostro que debe siempre tenerse presente y tocar nuestra sensibilidad y nuestro compromiso ético.