ISBN 0124-0854
N º 183 Diciembre de 2011
— Estoy mirando la mañana— le contestó la sombra con su voz oscura.
Con los rayos del sol se veía un poco deslucida. Definitivamente, las sombras adquieren su nitidez a la luz de la luna.
— Me gusta contemplar los colores— continúo—; el luto cansa.
— Eso no tiene sentido, hay que aceptar las cosas como son. Si no, uno estaría continuamente sometido a las frustraciones. Yo no resistiría eso— dijo él.
— A veces hay que arriesgarse, en vez de estar resignado— le contestó ella.
— No lo sé— dijo él, desconcertado.
— Pero si el negro y el gris son parte de tu naturaleza, ¿ o quieres ir en contra de ella?— le reprocho él.
Él comenzó los preparativos para un día de trabajo. Estaban en la mitad de la semana y no le gustaba malgastar el tiempo.
— Hay ocasiones en que uno no está conforme con su naturaleza— le contestó la sombra.
—¿ Adónde iremos?— le preguntó la sombra.