ISBN 0124-0854
N º 179 Agosto de 2011 participación ciudadana rinden un raquítico resultado, porque personas angustiadas por la subsistencia y el consumismo difícilmente harán parte de una organización política para ejercer la participación en la dimensión que la Constitución supone; terminan, más bien, reforzando las viejas prácticas políticas como la compra del voto y el clientelismo, tradición política que el postulado constitucional de la participación deseaba terminar.
Esta limitante para generar organizaciones políticas y, por ende, para la participación ciudadana, permite entender, por ejemplo, las dificultades que atraviesan las organizaciones comunitarias, cívicas y no gubernamentales para desempeñar sus actividades, dependiendo solamente del trabajo voluntario. De ahí, también, la imperiosa necesidad de estas organizaciones de conseguir recursos económicos para mantener su estructura organizacional y su acción política. En estas condiciones, no es entonces sorprendente que sigan siendo los partidos políticos y las élites económicas quienes continúen en la cúspide de la toma de decisiones públicas, situación que justamente la Constitución, con su impronta de la participación ciudadana, pretendía modificar.
Adrián Restrepo Parra es docente del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. Escribió este artículo para la Agenda Cultural Alma Máter.