Agenda Cultural UdeA - Año 2010 SEPTIEMBRE | Page 23

ISBN 0124-0854
N º 169 Septiembre de 2010 que desgarran y destruyen los siglos” 2. Pero para esa tarea terapéutica y de limpieza de la mentalidad de los individuos, el arte Dadá ya no se reviste de la función edificante y pedagógica del arte bello tradicional:“ La obra de arte no debe ser la belleza en sí misma, o está muerta” 3, y no debe ser comprensible, pues sería un“ producto de periodista”. Para el arte Dadá la crítica de arte es también inútil:“ Hay gente que explica porque hay gente que aprende. Suprímanlos y no queda más que Dadá” 4.
La asimilación de los auténticos desafíos de estas vanguardias, que no fueron los del efectismo inmediato del choque sino los efectos intelectuales y duraderos que disolvieron la relación tradicional entre estética y arte, fue un proceso que necesitó medio siglo. Sólo en 1964, por ejemplo, Duchamp es convencido por algunos coleccionistas y museos para que reponga algunos de sus objetos, como Escurridor de botellas( 1913) y Fuente( 1917). Varios de esos objetos se habían destruido o desaparecido luego de su escandalosa presentación, y para el mismo Duchamp, satisfecho con el escándalo, su destrucción en ese entonces no constituyó ninguna gran pérdida para el arte. En ese momento le bastó con haber ofendido la concepción estética del arte y de sus instituciones. La asimilación conceptual de los
2 Ibíd., p. 24.
3 Ibíd., p. 13.
4 Ibíd., p. 51.
acontecimientos, la comprensión de que el arte era asunto conceptual, de que arte podía ser cualquier cosa, y de que la estética, y con ella la belleza, sólo era una opción y una estrategia comunicativa, necesitó las disputas en que se sucedieron los programas artísticos de la llamada época de las vanguardias. Dicha asimilación requirió, sobre todo, la deslegitimación que los artistas que luego fueron llamados Pop le hicieran a la doctrina excluyente de la abstracción, sobre todo a su posición intransigente de que el arte puro y genuino era el que se centraba en la investigación de sus propios medios, pues el máximo objetivo del arte era ser“ arte puro”, arte y nada más que arte, en una palabra, calidad estética en grado sumo. El golpe de los artistas con lo que luego se denominó arte pop fue haber desmentido el mandato excluyente de lo estético puro y haber desencadenado el pluralismo estético con sus objetos corrientes llenos de asociaciones mediáticas y de consumo para el espectador, y desprovistos del aura de la calidad estética pura de las obras entronizadas en los severos recintos del Museo Moderno.
La importancia de las vanguardias fue haber demostrado que la relación entre arte y estética, que se consideraba definitoria y se daba por sentada, en realidad no lo era. Eso era también un golpe contra la belleza, la categoría estética paradigmática. Lo que hace de una cosa una obra de arte es ser sobre algo, tener un significado y, a una con ello, que los medios sensibles lo encarnen de tal modo que lo pongan en