Agenda Cultural UdeA - Año 2009 MAYO | Page 34

N º 154 Mayo de 2009
ISBN 0124-0854

N º 154 Mayo de 2009

Una pincelada sobre Fernando Charry Lara

Por: Fernando Herrera Gómez *
Subía yo una mañana de sol por la avenida 94 del norte de Bogotá, habiéndome acabado de bajar de un bus municipal en la autopista. En esa conversadera sabrosa que tiene a veces uno con uno mismo, cuando las cosas no andan mal del todo y cuando un ángel puro ha ahuyentado de buena manera al otro ángel, al sombrío, al que nunca nos abandona, cuando, no recuerdo en qué iría pensando, de pronto vino a mi mente un verso de Fernando Charry Lara. Yo iba hacia el Banco del Comercio en la esquina de la 94 con 15 ― donde con alguna frecuencia me encontraba con él haciendo cada uno sus modestas transacciones ―. Recordé el verso:“ quisiera con mis brazos asir el bello Oeste” de un poema llamado“ Tristeza del Oeste”. No sé por qué no fue alguno de“ Llanura de Tuluá”, que es de los más hermosos y terribles de cuantos se han escrito sobre lo que hemos dado en llamar en Colombia época de La Violencia ― como si hubiera habido una sola ― en el que aparecen resonancias del“ Viaje a Citeres” de Baudelaire. En“ Tristeza del Oeste” hay, en cambio, una sutil melancolía, una impalpable desazón,“ un no sé qué que queda balbuciendo” ― para decirlo con San Juan ― que atraviesa el poema desde la primera línea hasta la última. Levanté la mirada, y vi allí parado, con su gabardina sobre el antebrazo, como siempre la llevaba, al poeta sonriente. Lo saludé y le dije:“ mira qué curioso, venía recordando un verso tuyo”. Me miró con sorna y habló de otra cosa.
Tristeza del Oeste
Qué triste es el Oeste, de colores tan claros, Ausentes, al abrigo de todo lo perdido: Ahora tierra parda, sin forma y en silencio. No se sabe si ríos la crucen soñolientos.
Tampoco si de valles, de cansados caminos. Si de nubes, su cielo, esas blancas espumas. No hay nada, sólo crecen los sueños del olvido Sobre el impenetrable corazón del paisaje.