N º 154 Mayo de 2009
ISBN 0124-0854
N º 154 Mayo de 2009
Meira Delmar, la rosa que morir no sabe
Por: Berenice Pineda Monsalve *
Si cruzas otra vez junto a mi vida, hallará tu mirada sorprendida una hoguera de extraño poderío.
Será la rosa que morir no sabe, y que al paso del tiempo ya no cabe con su fulgor dentro del pecho mío.
Meira Delmar
Murió Meira Delmar, decía el mensaje de texto que recibí entre incrédula y asombrada el pasado 18 de marzo. Ninguno de los amigos supo corroborar el hecho. Nadie sabía nada. Hasta ese momento era sólo un mensaje de mal gusto. Sólo en la noche pude confirmar la insospechada noticia en el periódico El Heraldo de Barranquilla. Fui consciente, entonces, de una pérdida que había tratado de negarme todo el día.
Ahora, cuando me piden hablar de Meira Delmar, siento lo difícil y pretencioso que es querer abarcar la tierra prometida de la poesía, con palabras que tal vez no alcancen a decir lo innombrable.
Nombrar a Meira Delmar es nombrar la historia de la poesía colombiana y latinoamericana; desde Sor Juana Inés de la Cruz( Ciudad de México, 1651-1695) y la Madre Francisca Josefa del Castillo y Guevara( Tunja 1671-1742), es hacerle mención, no como una simple poetisa, sino como una de las más grandes, quizá la más, exponentes de la poesía latinoamericana, que atravesó el siglo xx con su lírica prometida de leche, melancolía y miel.
Históricamente, la literatura ha sido, y es, un género masculino, tal vez porque desde el principio fueron los hombres los únicos nacidos con derecho a la educación y al aprendizaje de las letras. En la época de infancia de Meira, éste no era el caso: tuvo acceso a la buena educación y a un ambiente familiar de mucha lectura, pues su padre poseía una magnífica biblioteca y su madre adoraba la poesía; además de la rica posibilidad de aprendizaje que le permitió el hecho de vivir en Barranquilla, allá, cerca a Puerto Colombia donde iba a jugar y a comprar las golosinas que vendían en los barcos. Todo esto le permitió acceder a otras culturas y manifestaciones artísticas.
Meira Delmar, cuyo nombre de pila es Olga Chams Eljach, es nuestra poetisa barranquillera, descendiente de padres libaneses, que nació en 1922 y murió en su tierra natal el 18 de marzo de 2009. Meira, que a pesar de ser una de las poetisas más importantes de la poesía colombiana, no ha sido considerada como tal por muchos antologistas y críticos literarios.
Cuando apenas era una niña, a los once años, escribe sus primeros versos, y a los quince ya era publicada por la revista Vanidades de Cuba. A tan corta edad prometía larga vida para su poesía y para la poesía colombiana; y, como le dijo la gran poeta de América, Juana de Ibarbourou, al leer su primer