Agenda Cultural UdeA - Año 2009 AGOSTO | Page 25

ISBN 0124-0854
N º 157 Agosto de 2009
—¿ Ves la mujer desnuda, allá al fondo?— dice el marido.
— No mires vulgaridades, cochino, ¿ o es que te estás volviendo comunista? Vámonos de aquí.
La gorda aleja al marido del peligro, arrastrándolo del saco. Esta gente es de la que llora con“ Lágrimas de una madre”, y con las cuñas de Saúl García en la televisión. Y además, deben sentirse orgullosos de ser colombianos. Gracias a Dios este par de vacas nunca leerán mi libro.
Decido volver a casa, qué diablos. Después de todo, ¿ por qué tendrían que admirarme estos imbéciles?
Al cruzar por la plaza de las Nieves encuentro un viejo condiscípulo de la Universidad de Antioquia. Recuerdo que se ganaba los premios de oratoria. Ahora es senador. Un verdadero talento con paraguas. Aunque no nos veíamos hace diez años me reconoció, y en qué líos se metió para abrazarme con paraguas, libros, abrigo de senador, etc. Un corazón de oro con garganta de ruiseñor. Está feliz de verme. Lo malo es que el espíritu no progresa impunemente, y mi camarada me sofoca con sus abrazos de un verdadero“ peso pesado”. Un Casius Clay del parlamento.
Por fortuna se le cayó el paraguas y me libré de su efusión antes del knock, lo que aproveché para despedirme.
— Bueno, camarada, adiós, me alegro por tus triunfos.
— Ah, no, este encuentro hay que celebrarlo, no faltaba más— dice“ Demóstenes” arrastrándome imperiosamente a un“ Monte Blanco”.
Nos instalamos y hablamos vaguedades. Por desgracia olvidé su nombre. Para obviar esta mala jugada de la memoria le digo“ camarada”, lo que precipita su protesta:“ no me digas camarada, eso ofende mi dignidad goda, ¿ ya no recuerdas?”.
A partir de entonces le dije“ senador”, lo que parecía encantarle. Pedí un modesto café.“ Demóstenes”, que venía muy agotado del parlamento, se devoró un bistec a caballo con una leche malteada. Come como un antropófago. Hace una pausa para preguntarme qué hago en Bogotá y en la vida. Esto me sorprende, pues me parecía evidente que sabía mi profesión de escritor. Un poco desolado y rabioso, contesto:
— Escribo... acabo de publicar un libro.
— Así que escribes cositas... Ah, este Gonzalo siempre tan loco... Pero ¿ en qué trabajas, qué haces?