ISBN 0124-0854
N º 149 Noviembre 2008
Es posible que eso explique, en parte, que se sienta tan cómoda en una universidad pública como la de Antioquia, porque en ésta se vive uno de esos dilemas que en lo específico replican los que se producen en la sociedad colombiana. Se trata, en efecto, de uno de esos dilemas que tanto le gustan a ella, porque no se pueden resolver si no se impone a la fuerza una de las posiciones. De una parte, está el hecho de que el carácter mismo de la universidad pública es ser una plaza pública dedicada, no al mercadeo, sino al conocimiento; dedicada, no a defender ideologías, sino a analizarlas; dedicada, en fin, a los asuntos propios del ocio que es el origen de la escuela, porque ésta se hizo precisamente para cultivar el ocio, que no la pereza. Pero de otra parte, siendo una universidad pública, no va con su
ética prohibir manifestaciones públicas de ninguna índole, salvo las violentas que son completamente contrarias al conocimiento. La Universidad de Antioquia es una institución educativa hecha para el servicio del conocimiento, pero también creada para que a él accedan aquellos que de otra manera no pueden estudiar en una universidad, que no profesa el populismo académico, sino, al contrario, la eficiencia y la excelencia para todos. Una universidad que en su historia, de miles de egresados, ha construido y está construyendo al país, a sus familias y a la sociedad en sus innumerables clases diarias, conferencias, convenciones, encuentros, laboratorios, conversatorios y demás procesos académicos que transcurren en el diario vivir universitario, pleno de conversaciones que completan los saberes y