Agenda Cultural UdeA - Año 2008 NOVIEMBRE | 页面 26

ISBN 0124-0854
N º 149 Noviembre de 2008

Una invitación a la Ciencia Política

María Teresa Uribe de Hincapié
Dice Platón, en“ el mito de la caverna”, que los hombres vivieron por mucho tiempo en un mundo de sombras, en una caverna protectora y complaciente que, cual útero materno, mantendría cierto clima de proximidad y de confianza, mundo natural restringido por los meros afanes de la supervivencia biológica, pero al mismo tiempo pobre, miserable y oscuro, donde los seres humanos permanecían encadenados, sentados en el suelo de la caverna y de espaldas a la única entrada por donde a veces se filtraba alguna luz. Allí, de espaldas a la realidad, sin capacidad para distinguir, diferenciar, conocer e interpretar, permanecían los seres humanos sumisos y serenos, pero incapaces de reconocer su propia situación de enclaustramiento y ceguera, así como de interrogarse sobre sí mismos, sobre la condición humana y sobre las alternativas posibles para construir aquello que llama Bobbio“ la óptima república” o, en otras palabras, el orden ideal de lo social, representado en un modelo ideal de Estado, de Ley, de Polis que marcase el camino de la caverna a la ciudad, de la oscuridad a la luz, de la supervivencia cuasibiológica a la acción
voluntaria y con sentido; es decir, el tránsito de la vida natural a la vida civil y política, y a la cultura.
Finalmente, en el mito, alguno o algunos deciden salir de la caverna, enfrentar la travesía por el desierto, arriesgarse en el universo de lo desconocido e impredecible, abandonando las certezas, las sombras familiares, los entornos conocidos que brindaban una apariencia de seguridad, los viejos hábitos y las orientaciones prácticas, para optar por ese lento y difícil recorrido en soledad, sin acompañamiento de otros, sin mapa, sin brújula u orientación alguna, con unos ojos que acostumbrados a la oscuridad, se deslumbraban con la intensidad de la luz solar. Desde las cimas de este nuevo saber iluminado, desde sus claridades y transparencias, aquel que había podido salir de la caverna, arrostrando múltiples peligros y dificultades, podía acceder al conocimiento y comparar su suerte con la de aquellos que nunca se arriesgaron y que se mantuvieron en la prisión de las tinieblas.
La primera parte del mito termina aquí, pero los que hace tiempo trasegamos por estos