Agenda Cultural UdeA - Año 2008 NOVIEMBRE | Page 24

ISBN 0124-0854
N º 149 Noviembre 2008 sociales y políticos donde sea cada vez más difícil que se repitan las circunstancias históricas que condujeron a la guerra. Es decir, si la puesta en público del dolor y el sufrimiento propios y la confrontación con los ajenos no están orientados a los aprendizajes sociales y a la creación de nuevos referentes éticos, se pierde el carácter liberador de la memoria y la virtud curativa de los duelos colectivos; se desvanece el sentido de transformación social implícito en el proceso y se frustra la posibilidad de construir, pacientemente y a mediano plazo, alguna forma de paz sostenible. Si este no es el sentido que anime los duelos colectivos, los riesgos de mantener las memorias atrapadas en la guerra y sepultadas por pactos de silencio y olvido, así como de reproducir el laberinto de los espejos y de replicar los órdenes armados constituye un costo demasiado alto para las sociedades posbélicas. Es bueno recordar que sin verdad no hay reconciliación, y sin justicia y reparación, la paz no pasaría de ser un intermedio entre dos conflictos o simplemente la continuación del anterior: las justicias transicionales como las puestas en funcionamiento en todos los procesos de negociación y acuerdo con actores armados deja, por lo general, muchos crímenes en la impunidad y más aún bajo el modelo propuesto en la Ley de Justicia y Paz que se discute hoy en el congreso [ para el momento de escritura de esta reflexión ]; de allí que la
única manera posible para compensar la falta o la precariedad de la justicia sea con altas dosis de memoria y de verdad; el imperativo de las víctimas es llegar a una reconciliación razonable, pero la obligación de los gobiernos y de las sociedades es recordar y hacer recordar, dando las garantías necesarias para que se desarrollen formas de duelos públicos y estrategias de reparación como las comisiones de la verdad o las de esclarecimiento histórico; de lo contrario, los climas de violencia y miedo seguirán gravitando sobre los órdenes sociales, y las víctimas continuarán siendo las grandes ausentes del proceso de negociación y una ausencia vergonzosa en la historia nacional.
María Teresa Uribe de Hincapié. Extracto de una charla presentada en junio de 2005.
i Raúl Romera y Rueda, Guerra, posguerra y paz, Barcelona, Icaria, 2003, pp. 29 y ss.
ii
Véase al respecto: Tomás Valladolid Bueno,“ Los derechos de las víctimas” en: José María Mardones y Reyes Mate( eds.), La ética ante las víctimas, Barcelona, Ánthropos, 2003, pp. 155- 173.
iii
Existe una literatura muy amplia sobre los procesos de recuperación de memoria; ver, entre otros: Silvana Rabinovich,“ La mirada de las víctimas. Responsabilidad y libertad” en: José María Mardones y Reyes Mate( eds.), Op. Cit.,