Agenda Cultural UdeA - Año 2008 FEBRERO | Page 35

ISBN 0124-0854
N º 140 Febrero 2008
De todo esto habrá de desprenderse que el tal“ venenete” es cosa de altísima importancia, no sólo en esas estéticas del arte, sino también, y más que en todas ellas, en la belleza y filosofía de la realidad; en este arte supremo de agradar, de hacerse atmósfera, de ser querido, de robar corazones.
Este trisito de ponzoña, que produce deliquios y no mata, ¿ en qué diantres podrá cifrarse? ¿ En lo físico o en lo psíquico? Ni las musas, que quiebran tanta teja con sus revuelos, lo saben a ciencia cierta; que a veces el tósigo horrible de unos ojos o el filtro tofánico de una boca nos postran y desmadejan con un suspiro de revelaciones.
Y el“ valle de lágrimas”, que llaman, ¿ no tendrá también su veneno? Tal vez, puesto que no todos nos suicidamos. Acaso sea el vicio de vivir, conseguido desde antes de nacer.
Lo cierto es que los malos, por pura envidia, hacemos que nos reímos de los buenos; pero, allá en nuestro fuero interno o lo que sea, sentimos que ellos son los que arrastran, los que cautivan, los que triunfan; los que tienen el“ venenete”; ¡ los que se lo ponen a la vida! Y aquellos que juntan, según la fórmula divina,“ la astucia de la serpiente a la candidez de la paloma”, serán los que nos lo propinen a todos con soberana eficacia.
¿ Será ingénito o adquirido el“ venenete”? Mucho pueden la educación y el artificio; pero ellos suponen materia modelable. Se nos figura que se nace venenoso, como el tabaco; que lo menos nocivo se puede quintaesenciar; pero que el extracto de la malva no puede emborrachar a un angelito del limbo. Quiere decir que a quienes nos cupo en suerte la bendita sosera, no nos metamos de malsanos: contentémonos con ser pobres anodinos. Pero... ¿ qué sabemos? Todo puede ser veneno: depende de quien lo tome. Bien puede el ser más inofensivo tener sus miajas de arsénico. La ley de las compensaciones no marra, y sus fenómenos no siempre son visibles.
Se dice esto con toda sinceridad, con entera convicción. Acaso sea por nostalgia. Y no se extrañe: el enfermo, mejor que el sano, puede hablar con unción y entusiasmo de la salud perdida; y si el diablo predicase sobre el cielo, hasta él mismo volviera a ser arcángel.
Notas 1Juan Nicasio Gallego( 1777-1853): sacerdote español, reconocido como poeta de la Ilustración. 2 Byron: Poeta inglés, una de las figuras más representativas del movimiento romántico. La referencia de Carrasquilla probablemente se deba a la deformidad del pie derecho que tuvo que padecer Lord Byron.