Agenda Cultural UdeA - Año 2008 FEBRERO | Página 19

ISBN 0124-0854
N º 140 Febrero de 2008
Su palabra sacrílega y viva, ahonda como un berbiquí en los conceptos preconcebidos, en las ideas corrientes, en los fetichismos literarios, en las admiraciones clásicas o modernas que todo el mundo siente pero que él desprecia y perfora. En cambio, sus adhesiones son imprevistas y arraigadas, y se complace en exaltar a los que ama, imponiéndolos, comprobando su valor efectivo, que él ha sabido descubrir con honda visión crítica. Después de todo, y con cierto pesar íntimo, nosotros sentimos que en esas pláticas violentas de Tomás Carrasquilla hay un principio de justicia sincera, un tremendo sentido de verdad futurista, que nos resistimos a aceptar hoy del todo, quizá porque tácitamente nos sentimos un poco culpables de los pecados que él fustiga, pero que un día reconoceremos en su alcance justiciero, cuando seamos más independientes, y tengamos un valor propio auténtico, si alcanzamos a eso. de la prensa colombiana, es publicada por primera vez en El Espectador el 28 de octubre de 1920 y posteriormente incluida en la compilación preparada por Miguel Escobar Calle, Mesa de redacción( Medellín, Universidad de Antioquia y Biblioteca Pública Piloto, 1989, pp. 257-258).
Hoy debemos entristecernos de que el Maestro sea entre nosotros una isla suprema, y de que exista entre su alto espíritu y el nuestro, una solución de continuidad francamente oprobiosa.
Luis Tejada( Barbosa, Antioquia 1898- Girardot, Cundinamarca 1924). Esta elogiosa semblanza de Tomás Carrasquilla, escrita por uno de los cronistas más brillantes y precoces