ISBN 0124-0854
N º 139 Diciembre de 2007 la economía mundial, Banco Mundial, 2006). Por su parte, el FMI afirma que las remesas laborales no sólo no generan desarrollo, sino que incluso lo frenan. Las familias que reciben estas transferencias dependen de ellas para hacer frente a sus necesidades básicas, y además no buscan maneras de evitarlo. No potencian el ahorro, y mucho menos la inversión productiva. De hecho, la inversión que hacen estas familias es enviar a uno de sus miembros al extranjero; así los más jóvenes dejan los estudios o no piensan continuarlos, pues ven en la emigración la salida a su precariedad económica. Así que el interés primordial de vincular a los emigrantes con el desarrollo, no se ve resuelto. Lo que se hace patente es que la emigración genera más emigración, y ésta no tiene necesariamente relación con procesos de desarrollo local.
El codesarrollo es una propuesta que surge en Europa en 1997, como parte de una agenda para hacer frente al fenómeno migratorio que cobra fuerza justamente en esos años y hasta el 2005. Sami Näir, ministro francés en cuestiones migratorias, propone el término para designar una medida novedosa que busca integrar a los emigrantes en los procesos de desarrollo de sus países de origen. Así, se plantea la manera en que éstos compartan su experiencia migratoria y su recorrido tanto laboral como social en el sitio de destino, para que ilustre a los posibles emigrantes en el país de origen. Pero además de esto, se propone facilitar un posible retorno al origen, siempre
ligado a la voluntad del emigrante. España integra esta iniciativa en un documento denominado Plan Greco, iniciativa del gobierno de José María Aznar como medida para controlar los flujos migratorios 1. Se plantea como una posible solución para evitar la entrada de más inmigrantes y también como una posibilidad para que los ya instalados piensen en el retorno. Así busca convertir a los inmigrantes en agentes de desarrollo, participando en proyectos surgidos desde España con la cooperación de los países de origen para generar desarrollo en ellos, transformando el proceso migratorio en una opción, y no en una salida rápida a la inestabilidad económica que muchos países emisores de inmigrantes sufren. En 1999, el ayuntamiento de Madrid promovió iniciativas de formación de inmigrantes, y se generó un programa de mediadores culturales, gestionado por la Universidad Autónoma de Madrid. La intención es formar a los inmigrantes( o sus hijos) para que sirvan de vínculo con el gobierno, con el fin de ayudarles a resolver problemas de orden cultural, de idioma o de documentación. Además, a partir de 2003 se integra una línea de codesarrollo en las convocatorias de la Dirección General de Migración, Cooperación y Voluntariado del ayuntamiento. Sin embargo, estos nuevos programas surgen desde el gobierno, quien tiene la capacidad económica para realizar proyectos de