ISBN 0124-0854
N º 132 Mayo de 2007 aunque el término mismo no hubiera entrado aún en el discurso de las artes— las artes visuales han sido conscientes tanto de la competencia de la tecnología, en forma de cámara fotográfica, como de su incapacidad para sobrevivir a esa competencia. Un crítico de fotografía conservador había dicho, ya en 1850, que la nueva técnica iba a poner en peligro“ especialidades enteras del arte, como los grabados, las litografías, las pinturas de género y los retratos”.
1998:“ El siglo XX pertenece a la fotografía, no a la pintura”.
* Fragmento tomado del libro de Eric Hobsbawm( Egipto, 1917) A la zaga. Decadencia y fracaso de las vanguardias del siglo XX, Traducción de Gonzalo Ponto, Barcelona, Crítica, 1999, pp. 9-19
Alrededor de sesenta años más tarde, el futurista italiano Boccioni sostenía que el arte contemporáneo debía expresarse en términos abstractos, o bien a través de la espiritualización del objeto, porque“ la reproducción tradicional ha sido conquistada por los medios mecánicos”. El movimiento Dadá proclamó, o así lo hizo por lo menos Wieland Herzfelde, que no se proponía competir con la cámara, ni siquiera ser una cá ¬ mara con alma, como era el caso de los impresionistas, que habían confiado en la menos fiable de las lentes, el ojo humano.
En 1950 Jackson Pollock dijo que el arte tenía que expresar sentimientos, porque reproducir las cosas ya lo hacían las cámaras fotográficas. Podría citar ejemplos similares de casi todas las décadas de este siglo. Como dijo el presidente del Centró Pompidou en