ISBN 0124-0854
N º 130 Marzo de 2007 razón que en castellano no puede hablarse de ciencias y artes, y que toda su tecnología es prestada. Remedio para este mal sería que la Academia española compusiese un Diccionario Tecnológico Castellano, con el auxilio de las Corporaciones científicas y de los sabios de España y América; así se evitaría el recargar el Diccionario vulgar con vocablos técnicos, y éstos ganarían en fijeza. Mientras tal cosa no se haga, repito que la libertad a ese respecto no puede tener trabas ni reglas.
En resumen: diariamente se introducen en la lengua una multitud de voces y locuciones nuevas, producto de las mutaciones, revoluciones y sacudimientos políticos, que traen consigo la necesidad de expresar ideas nacidas de las circunstancias; del rápido desenvolvimiento y progreso de las ciencias, de las industrias y del comercio; de la sucesión de las asambleas nacionales; y sobre todo, del movimiento universal y vertiginoso de la prensa. El idioma se ha enriquecido y se enriquece así bajo más de un aspecto; ¿ pero todas esas adquisiciones son verdaderas riquezas y merecen igual grado de aprobación por parte del uso? Es imposible desconocer que, respecto del castellano, con el volumen de aguas que han acrecido su caudal, la corriente arrastra no poco lodo: ¿ quien volverá a sus ondas la limpieza, siendo imposible hacerlas remontar su curso? sin duda es el cuerpo literario especialmente encargado de mantener la dignidad y pureza
de nuestra hermosa lengua, a quien corresponde principalmente ese cuidado, que es más importante de lo que se cree, puesto que las palabras tienen sobre las cosas una poderosa influencia, siendo imposible que las unas se alteren y corrompan sin que las otras dejen de bastardear y desnaturalizarse.
Por la progresiva libertad de criterio con que la Academia española ejerce sus funciones de cuerpo conservador del idioma, es dado esperar que éste siga siendo lo que ha sido, o mejor quizá, lo que fue, antes de la infición galicana: atrevido sin audacia, varonil sin rudeza, suave sin molicie, puro sin timidez, y gracioso sin afectación. De esa manera el habla castellana será siempre la de las almas bien templadas y la de los corazones generosos, y merecerá más que nunca ser llamada lengua de la poesía, de la elocuencia y de la libertad.
* Rafael Uribe Uribe. Nació en Valparaíso- Antioquia en 1859 y murió asesinado en Bogotá en 1914. Abogado, orador, militar, periodista y diplomático. Fue redactor, fundador y director de varios periódicos( El Autonomista, El Liberal, La Consigna, El Trabajo. El Republicano y El Relator). Se destacó como jefe militar de las tropas liberales en la Guerra de los Mil Días y como impulsor del liberalismo, del progreso nacional y de la implementación de una forma de socialismo de Estado. Publicó, entre otras: Ferrocarril de Antioquia: informe de una comisión, Discursos: Cámara de Representantes, El Tratado de