Agenda Cultural UdeA - Año 2006 MARZO | Page 41

ISBN 0124-0854
N º 119 Marzo de 2006 reembolso de la suma ya recibida de Walsegg, comisionó a Süssmayr o a algunos de los discípulos del Maestro para que terminaran el trabajo. Süssmayr es el que más participación tiene en su finalización, aunque también colaboró en ella José Eybler. es un enorme compositor, o que tenía instrucciones muy detalladas de Mozart acerca de cómo habría de ser el final de su Requiem. Partes de un dilema, que por lo demás no se excluyen.
Veamos qué partes del Requiem son íntegramente de Mozart; son las siguientes: el Requiem aeternam en su totalidad; del Dies Irae, el canto y las partes de los bajos( violoncellos y contrabajos) íntegramente, una buena porción de la de los violines primeros y unos pocos compases de la de los violines segundos y las violas son de Mozart; así mismo en el Tuba Mirum, en el Rex Tremendae, en el Recordare) en el Confutatis, en el Lacrymosa, en el Domine Jesu, y en el Hostias.
Algún crítico alemán termina esta discusión con la siguiente frase: Bien, si esto no es de Mozart, fue un Mozart quien lo compuso.
* León de Greiff. Tomado con autorización de los editores del libro Escritos sobre música. Libretos para la Radiodifusora Nacional de Colombia, Medellín, Editorial Universidad de Antioquia, 2003, pp. 491-492.
De modo que hasta este punto la tarea de Süssmayr se limitó a terminar la orquestación, naturalmente que a base de los esbozos e indicaciones de Mozart. Sólo al final, el Sanctus, el Benedictus y el Agnus Dei, de cuyas partes no se ha encontrado hasta hoy manuscritos de Mozart y que Süssmayer reclama como compuestas totalmente por él, subsiste la duda.
Esta parte final es soberbia, como toda la
obra. De donde se desprende: o que Süssmayr