ISBN 0124-0854
N º 119 Marzo de 2006 encargó un Requiem. Le pagó una fuerte suma de dinero y sólo puso como condición que nunca revelara esa transacción. Mozart, achacoso e hipocondríaco, se preguntó si ese encargo sería un presagio de su propio funeral. El Réquiem no había sido terminado cuando murió Mozart el 5 de diciembre de 1791. Konstanze entregó el manuscrito para que lo completara el amigo de Mozart, Franz Xaver Süssmayr, que lo entregó al extraño que había hecho el encargo como si fuera una obra realizada en su totalidad por Mozart. El extraño, el perverso conde Franz von Walsegg-Stuppach, lo hizo interpretar entonces afirmando que era obra suya, lo cual supuso una segunda doble falsificación. Finalmente, Konstanze permitió que fuera publicado con el nombre de Mozart y el Requiem fue interpretado en el oficio religioso que se celebró en memoria de Beethoven el 3 de abril de 1827, una semana después de su muerte. se tomó la molestia de negarlo solemnemente en su lecho de muerte. Al parecer, Mozart murió como consecuencia de varias enfermedades recurrentes, agravadas por el exceso de trabajo y la malnutrición.“ He terminado antes de poder gozar de mi talento”, afirmó Mozart cuando tenía treinta y seis años. Según la costumbre imperante en Viena, fue enterrado sin ceremonia alguna en una fosa común situada en el recinto de una iglesia fuera de la ciudad.
* Daniel J. Boorstin. Fragmento tomado de Los creadores, Cátedra, Madrid, 1997, pp. 412-415.
Durante un cierto tiempo, Mozart había tenido la sensación de que su implacable rival Antonio Salieri le estaba envenenando. Pero esta idea resultó totalmente infundada, y el propio Salieri