ISBN 0124-0854
N º 119 Marzo de 2006
Durante esos años desarrolló y perfeccionó también el concierto clásico para piano y orquesta.
Tras alejarse del arzobispo de Salzburgo, Mozart se vio en la tesitura de tener que subsistir con los ingresos que obtenía de sus conciertos y de la venta de su música. Eso era arriesgado y ningún gran compositor lo había intentado desde Handel. Escribió entonces memorables conciertos( en su mayor parte desde K 413 a K 595) que interpretó personalmente en Viena. En 1787, tras haber perseguido su objetivo durante mucho tiempo, el emperador José II contrató finalmente a Mozart como compositor de cámara. Pero mientras que los emolumentos de su predecesor, Gluck, eran de 1.200 táleros anuales, Mozart recibía tan sólo 800. Durante esos últimos años, debido a que le absorbían otras ocupaciones, Mozart compuso pocas sinfonías, pero las tres que escribió en el verano de 1788— las sinfonías en mi bemol( K 543), sol menor( K 550) y do( la Sinfonía Júpiter, K 551)— eran realmente insuperables por su brillantez sinfónica y los nuevos usos de la orquesta.
Finalmente en Viena, en el periodo transcurrido de los treinta y tres a los treinta y seis años, Mozart produjo algunas de sus piezas musicales más perdurables sobre los temas más frívolos y mostró su capacidad para adaptarse a los gustos cambiantes. Le nozze di Figaro( Las bodas de Fígaro)( 1786), Don Giovanni( Don Juan)( 1787) y Cossi fan tutti( 1790) se basaban en libretos cómicos de Lorenzo da Ponte( 1749-1838), hombre de muy variados talentos. Da Ponte había tomado el nombre del obispo que le convirtió del judaísmo al catolicismo. Se decía que había consultado al propio Casanova para encontrar un auténtico Don Juan. Posteriormente se trasladaría a Norteamérica, y allí se convertiría en profesor de italiano en el Columbia College de Nueva York y en el principal divulgador de Dante y de la ópera italiana. En 1791, Mozart utilizó una historia que le proporcionó un viejo conocido de Salzburgo como argumento de Die Zauberflote( La flauta mágica).
En julio de 1791, una persona a la que no conocía acudió a ver a Mozart y le