ISBN 0124-0854
N º 118 Febrero de 2006 nuevos aspectos que nos plantea el desafío tecnológico.
Como he señalado anteriormente, el fenómeno de la globalización está afectando todos los aspectos de nuestra sociedad. En lo que respecta a la producción científica, la incidencia de las tecnologías de la información y de las telecomunicaciones ha sido tan importante que casi podemos decir que está empezando a generarse un nuevo paradigma de la ciencia, tal como lo entiende el filósofo Thomas Kuhn. La incidencia no es sólo en cuanto a los contenidos, sino en cuanto al contexto en el que se produce el conocimiento. Puede decirse que las características más relevantes de la nueva forma de producción del conocimiento son las siguientes: el surgimiento dentro de contextos de aplicación( se produce ciencia para solucionar problemas de medio ambiente, para hacer fertilización in vitro, etc.); la interdisciplinariedad( nunca como ahora son tan relevantes las implicaciones éticas de la ciencia, por ejemplo); la heterogeneidad en la organización( el control de la organización ya no puede mantenerse encerrado en los límites de los laboratorios o en los departamentos de las universidades); el control social( nunca la ciencia ha estado, en cierto sentido, tan cerca de los ciudadanos, que toman partido sobre el debate nuclear, la disminución de la capa de ozono, los derechos de los animales etc.); y su desarrollo dentro de un entorno telemático. Esta última característica incide no sólo en la forma en que se lleva a cabo el trabajo
científico( comunicación por correo electrónico, transferencia de ficheros, teleconferencias, etc.), sino también, y esto es lo más importante, en el nuevo modo de interacción social que esta forma de trabajar está produciendo. Ya no hace falta la presencia física de los investigadores en los laboratorios para investigar, incluso los aparatos de precisión y medida pueden usarse a distancia al estar accesibles a través de Internet. Tampoco hace falta esperar a la celebración de congresos para debatir las ponencias, ya que también esto puede hacerse a distancia. En resumen, podemos hablar del surgimiento de la teleciencia, tal como lo ha caracterizado el filósofo Javier Echeverría en sus obras Telépolis y Cosmopolitas domésticos.
Pero, además, esta nueva dinámica de producción del conocimiento, presenta otra característica esencial, que es la forma en que está articulada a través de políticas científicas. El concepto de política científica es un concepto de nuestra generación, surgido a partir de la II Guerra Mundial en Estados Unidos. Con motivo de la guerra, Estados Unidos había hecho un enorme esfuerzo en la creación de laboratorios de investigación y en el desarrollo de alta tecnología. Al finalizar la guerra, se decide rentabilizar este esfuerzo con fines pacíficos poniéndolo a disposición de la sociedad civil. Para ello es preciso crear los mecanismos institucionales y financieros que permitan su desarrollo permanente. Así, en 1950, se crea en Estados Unidos la NSF