ISBN 0124-0854
N º 118 Febrero de 2006 profesionales cualificados, el arte, el deporte, la música, la religión etc. dependen cada vez más de la lógica inscrita en las redes informatizadas que estructuran nuestras vidas.
Navegar en las aguas globales es un hecho ineludible, pero para que esta necesidad adquiera una dimensión potenciadora, hace falta información, hace falta educación. Por eso es absolutamente necesario que todas las instancias científicas y culturales implicadas en los desarrollos tecnológicos y en el establecimiento de las prioridades de su aplicación y utilización, hagan una reflexión en profundidad acerca de lo que somos y hacia qué futuro queremos abocar. Las bibliotecas universitarias y de investigación, como un eslabón fundamental en la cadena de la producción del conocimiento, están llamadas a cumplir con su parte de responsabilidad en este conjunto que es la ciencia, ya que de su capacidad de respuesta a los nuevos desafíos dependerá el mayor o menor grado de participación en la orientación de las políticas científicas nacionales.
Ahora bien, ¿ cómo deben llevar a cabo las bibliotecas esta reflexión de manera que
puedan constituirse en un instrumento verdaderamente eficaz al servicio de la investigación? Desde mi propia experiencia como responsable de una de las bibliotecas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas( el más importante organismo público de investigación en España), creo que nuestra reflexión debe estar orientada siguiendo dos líneas. En primer lugar, debemos reflexionar sobre nuestra autopercepción. En segundo lugar, y como consecuencia de esa autopercepción, debemos reflexionar sobre cuál es el enfoque adecuado de nuestro quehacer bibliotecario como mediadores del conocimiento.
Empezando por lo primero, es decir, por la reflexión sobre nuestra
autopercepción, yo creo que las bibliotecas deben mirarse dentro de las coordenadas de las políticas científicas nacionales de los respectivos países. Para ello, debemos empezar reflexionando sobre la nueva forma de producción del conocimiento que nos viene dada por el fenómeno de la globalización, pasando después a considerar la articulación institucional del mismo. En segundo lugar, debemos enfocar nuestra atención hacia los planteamientos cooperativos que se infieren de lo anterior para, finalmente, abordar los