ISBN 0124-0854
N º 124 Agosto de 2006
Imprime majestad a la Justicia con la creación de instituciones como la Corte Constitucional que ha enriquecido la jurisprudencia nacional e internacional, la Fiscalía General de la Nación y el Consejo Superior de la Judicatura. se formaron setenta y cuatro partidos políticos, y hoy sólo diez han logrado verdaderas opciones de poder. O lo que sucedió en otra línea no menos importante, con la reforma que permitió incorporar las reglas de la Corte Penal Internacional, interpretando su espíritu.
Establece la Defensoría del Pueblo y le da autonomía al Banco de la República como banca central. Consagra la elección popular de gobernadores y avanza en la descentralización administrativa, política y fiscal. El municipio se convierte en el núcleo de la presencia del Estado, con vigilancia de la comunidad, recursos fiscales, transparencia administrativa y competencias para definir su destino. Ha fortalecido la democracia con instituciones más legítimas y participativas, creando las condiciones para nuevos liderazgos.
La Constitución por sí misma no tiene poderes mágicos para lograr la paz y el desarrollo social, pero adoptó las normas necesarias para lograrlo. Como obra humana, es susceptible de mejorarse: así ocurrió con la reforma política de 2003 que buscaba corregir los excesos y fortalecer los partidos políticos con disposiciones tales como la lista única, el voto preferente y el umbral; con ella se ha propiciado una depuración de los partidos: después de 1991
Durante estos quince años, la Constitución de 1991 se ha modificado en veintidós ocasiones; la Constitución de 1886, durante cien años fue objeto de sesenta y seis reformas. Los cambios han versado sobre temas disímiles como la extradición, la supresión de la expropiación sin indemnización en casos de interés general, el régimen de las transferencias a las entidades territoriales, la Fiscalía y la adopción del sistema acusatorio, entre otras. La mayoría de las reformas han sido coyunturales o se han utilizado como instrumentos de política económica de los gobiernos de turno. La última reforma y tal vez la más polémica y significativa fue sobre la reelección presidencial inmediata, aprobada en el 2005.
Ha faltado interés político por un desarrollo constitucional y hay materias que aún el Legislativo no se ha atrevido a enfrentar, como el ordenamiento territorial, cuya ley se ha hundido varias veces en el Congreso. Se han revertido mecanismos que contribuían a un ejercicio más limpio, como la