Agenda Cultural UdeA - Año 2006 ABRIL | Page 31

ISBN 0124-0854
N º 120 Abril de 2006

Goethe, la pervivencia del humanismo

Por Pablo Montoya Campuzano
Goethe es uno de los genios más representativos del humanismo burgués. En una época en que se vislumbraba la proximidad del mundo de las especializaciones científicas, Goethe desde muy joven manifestó interés por abarcarlo todo. Desde ciertas perspectivas, Goethe es una continuación del sueño humanista que el Renacimiento expresó con Leonardo, Miguel Ángel y Baltasar Castiglione. La burguesía, en la búsqueda de ese genio emblemático que logre definirla, podría preferir, sin embargo, a Beethoven por su dosis de soledad y sufrimiento. O a Hölderlin, por su locura y su prolongado aislamiento. O quizás a Dostoievski, por su vínculo con el mundo turbio del subconsciente. Goethe, en cambio,
así designe la curiosidad inagotable y la vastedad intelectual tan pretendida por el burgués, goza de excesiva salud. Y aunque la burguesía siempre esté clamando, como el gran hombre de Weimar en sus últimos instantes:“ Luz, más luz”, esa ansia de inmortalidad caerá siempre de hinojos, prosternada de admiración y compasión, ante esos casos de creación sublime que se producen en medio de los estragos del cuerpo y los tormentos del espíritu.
El humanismo burgués diría en todo caso que Beethoven fue sólo músico. Que Hölderlin sólo poeta. Y que Dostoievski sólo novelista. Goethe, en cambio, fue esas tres cosas. Y, además, fue pintor, traductor y políglota, dramaturgo, botánico, mineralogista, anatomista y físico. Por tal razón Goethe es la figura más idónea