ISBN 0124-0854
N º 120 Abril de 2006
Al lado del Nocturno de José Asunción Silva y de Canción de la vida profunda de Porfirio Barba Jacob, Morada al Sur de Aurelio Arturo es uno de los poemas que más va de boca en boca, de generación en generación, como un rasgo de nuestra tradición literaria. No hay antología de poesía colombiana que no lo contenga, ni análisis crítico de nuestra historia poética que no se detenga en él. Versos que se dicen de memoria, e imágenes más claras y más elocuentes que muchos de los supuestos símbolos de la patria. Luis Germán Sierra.
Morada al Sur
Aurelio Arturo
I de miel”.
En las noches mestizas que subían de la hierba,
jóvenes caballos, sombras curvas, brillantes,
estremecían la tierra con su casco de bronce.
Negras estrellas sonreían en la sombra con dientes de oro.
El agua límpida, de vastos cielos, doméstica se arrulla.
Pero ya en la represa, salta la bella fuerza,
con majestad de vacada que rebasa los pastales.
Y un ala verde, tímida, levanta toda la llanura.
El viento viene, viene vestido de follajes,
Después, de entre grandes hojas, salía lento el mundo.
La ancha tierra siempre cubierta con pieles de soles.
( Reyes habían ardido, reinas blancas, blandas,
sepultadas dentro de árboles gemían aún en la espesura). y se detiene y duda ante las puertas grandes,
abiertas a las salas, a los patios, las trojes.
Y se duerme en el viejo portal donde el silencio
es un maduro gajo de fragantes nostalgias.
Miraba el paisaje, sus ojos verdes, cándidos.
Una vaca sola, llena de grandes manchas,
revolcada en la noche de luna, cuando la luna sesga,
es como el pájaro toche en la rama,“ llamita”,“ manzana
Al mediodía la luz fluye de esa naranja,
en el centro del patio que barrieron los criados.
( El más viejo de ellos en el suelo sentado,
su sueño mosca zumbante sobre su frente lenta).