ISBN 0124-0854
N º 110 Mayo 2005 ortográfica; y los estudios para escribir una gramática universal y filosófica; todos sus escritos, salvo las poesías, son trabajos de singular erudición, excepcionalmente profundos, monografías en campos muy restrictos y precisos, de enorme sabiduría. Los sucesos que jalonan la vida de Bello en Chile son los siguientes: en 1829 es nombrado oficial mayor del ministerio de hacienda; en 1830 se inicia la publicación de El Araucano, periódico del que fue principal redactor hasta 1853; en 1834 pasa a desempeñar la oficialía mayor del ministerio de relaciones exteriores; en 1837 es elegido senador de la República hasta 1855; en 1842 se decreta la fundación de la Universidad de Chile, cuya inauguración en 1843 es el acto más transcendental de la vida de Bello; en abril en 1847 publica la primera edición de la Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos; en 1851 es designado miembro honorario de la Real Academia Española, y en 1861 miembro correspondiente; en 1852 termina la preparación del Código Civil chileno, que es aprobado por el Congreso en 1855; en 1864 se le elige árbitro para dirimir una diferencia internacional entre el Ecuador y Estados Unidos; en 1865, se le invita para ser árbitro en la controversia entre Perú y Colombia, encargo que declina por estar gravemente enfermo. Muere en Santiago de Chile el 15 de octubre de 1865. A partir de su regreso a América y en lugar de seguir en la vía de erudito historiador iniciada en Londres, Bello escribe su Derecho de jentes, una
Cosmografía-. hace de periodista, da clases; elabora un Derecho romano porque no existe en el país; publica la Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos- independizándola de la de Nebrija( 1444- 1522)-, considerada todavía hoy como la mejor para el idioma español; la Ortología y métrica, obra magistral en la materia; se dedica a elaborar un código civil porque falta la regulación de la vida social. Es decir, sustituye la orientación de sabio investigador que vivía en Londres, por un objetivo de maestro, por una finalidad de enseñanza. Lo que Bello publicó en 1823 sobre el poema del Cid en la Biblioteca Americana, por ejemplo, se anticipa en mucho a lo que escriben muchos años después Milá y Fontanals y Menéndez Pelayo. No abandona la creación poética, porque es razón de vida para el humanista. Escribe poesías originales, donde ya campea el romanticismo y traduce y adapta obras de poetas como Víctor Hugo, en un proceso de recreación admirable, como es el caso de « La oración por todos ». Bello tiene absoluta necesidad de seguir cultivando las musas, y fue poeta hasta el fin de sus días. Pero venido a América la reflexión de Bello se habrá aplicado a las necesidades de los países independizados políticamente, que requerían instrumentos de educación general, de orientación y ordenación de las repúblicas en la vida de la cultura, en su más amplio sentido. Entonces el trabajo se transforma en la obra poligráfica del Maestro, en una amplitud de temas, en los que no puede