ISBN 0124-0854
N º 113 Agosto 2005 beneficios, en consecuencia, contribuye al desarrollo global de la humanidad. El asunto se complica cuando aparece el país C, entre cuyos dones inexplicables se encuentra una abundante dotación de capital. Concedamos a esta ingenua teoría que, efectivamente, la intensidad del factor productivo capital es un don al cual otros no tuvieron acceso. A partir de ahí, A y B no tienen más remedio que esforzarse en producir cada vez más petróleo o más vino para obtener cada vez menos bienes de capital. Surge así la famosa desigualdad en los términos de intercambio, que para la época en que se formuló, en respuesta a la teoría de las ventajas comparativas( la teoría que calificamos de ingenua l, ya se había logrado construir un orden económico internacional donde A y B se habían transformado en países pobres y por
las ventajas comparativas para explicar la relación entre comercio exterior y desarrollo de los países, hoy se le revive como el paradigma teórico en que se fundamenta el reordenamiento de la economía mundial. Es el marco de la globalización en que el gobierno de México se ha convertido en vocero y principal promotor del librecambismo. Sin embargo, es necesario reconocer que el reto de la inserción en la economía mundial es un reto real, no inventado por el gobierno y sus entusiasmos. En todo caso, existen dos maneras erróneas para resolver este desafío: negar que el desafío existe y pasar a la vía de proteccionismo, o negociar con " prisa histórica " salinista haciendo de la apertura comercial no un instrumento más de la política de desarrollo, sino confundiéndola con la estrategia de desarrollo. Porcentaje del añadidura, exportadores de capital, y en ocasiones, hasta traspatio de los países más capitalizados. A pesar de la insuficiente explicación y evidente fracaso de la teoría de
Alguien utilizó una comparación que a lo mejor es mala, pero indudablemente gráfica: como mexicanos, entrar al TLC con Estados