Agenda Cultural UdeA - Año 2005 ABRIL | Seite 25

ISBN 0124-0854
N º 109 Abril 2005 condesa de 8agnoregio, en el " victorioso volumen " la locución es de otro colaborador, Gabriele d: Annunzio que anualmente publica esta dama para rectificar los inevitables falseos del pero dismo y presentar " al mundo y a Italia " una auténtica efigie de su persona, tan expuesta( en razón misma de su belleza y de su actuación) a interpretaciones erróneas o apresuradas. r) Un ciclo de admirables sonetos para la baronesa de Bacourt( 1934). s ] Una lista manuscrita de versos que deben su eficacia a la puntuación.[ 1 ] Hasta aquí [ sin otra omisión que unos vagos sonetos circunstanciales para el hospitalario, o ávido, álbum de madame Henri Bachelier) la obra visible de Menard, en su orden cronolóqico. Paso ahora a la otra: la subterránea, la interminablemente heroica, la impar. También, iay de las posibilidades del hombre!, la inconclusa. Esa obra, tal vez la más significativa de nuestro tiempo, consta de los capitulos noveno y trigésimo octavo de la primera parte del Don Quijote y de un fragmento del capitulo veintidós. Yo sé que tal afirmación parece un dislate; justificar ese " dislate " es el objeto primordial de esta nota.[ 2 ] Dos textos de valor desigual inspiraron la empresa. Uno es aquel fragmento filológico de Novalis-el que lleva el número 2005 en la edición de Dresdenque esboza el tema de la total identificación con un autor determinado. Oro es uno de esos libros parasitarios que sitúan a Cristo en un bulevar, a Hamlet en la Cannebiére o a don Quijote en Wall Street. Como todo hombre de
buen gusto, Menard abominaba de esos carnavales inútiles, sólo aptos decía para ocasionar el plebeyo placer del anacronismo o [ lo que es peor) para ernbelesarnos con la idea primaria de que todas las épocas son iguales o de que son distintas. Más interesante, aunque de ejecución contradictoria y superficial, le parecía el famoso propósito de oaudet: conjugar en una figura, que es Tartarín, al Ingenioso Hidalgo y a su escudero... Quienes han insinuado que Menard dedicó su vida a escribir un Quijote contemporáneo, calumnian su clara memoria. No quería componer otro Quijote---jo cual es fácilsino el Quijote. Inútil agregar que no encaró nunca una transcripción mecánica del original; no se proponía copiarlo. Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran palabra por palabra y línea por línea con las de Miguel de Cervantes. " Mi propósito es meramente asombroso ", me escribió el 30 de septiembre de 1934 desde Bayonne. " El término final de una demostración teológica o metafísica-el mundo externo, Dios, la causalidad, las formas universalesno es menos anterior y común que mi divulgada novela. La sola diferencia es que los filósofos publican en agradables volúmenes las etapas intermediarias de su labor y que yo he resuel to perderlas." En efecto, no queda un solo borrador que atestigüe ese trabajo de años. El método inicial que imaginó era relativamente sencillo. Conocer bien el español, recuperar la fe católica, guerrear contra los moros o contra el turco, olvidar la historia de Europa entre los