ISBN 0124-0854
N º 96 Febrero 2004
Cuando nos quiten todo
Por J u a n quiten Diego M e j í a
¿ Cómo sería este valle de Aburrá cuando lo encontraron los españoles hace siglos? Sin carros, sin edificios, sin metro, sin afanes, menos gente, tal vez más feliz. A veces, después de la lluvia, desde una de las tantas montañas que nos rodean, es posible ver el río y sus alrededores como si el aire estuviera virgen y no hubieran pasado tantos años y tantas cosas desde la fundación de este poblado. En tardes así la ciudad parece nueva. Pero no nos ocultemos la edad como solteronas. Estamos casi en los trescientos treinta desde la fundación de Medellín, cumpleaños que celebraremos en 2005 y que nos hace reflexionar como si apenas estuviéramos entrando a los cuarenta. No hablemos de lo trabajadores que dicen hemos
sido, mejor dicho, que eran nuestros antepasados. Ni del espíritu emprendedor que llevó a esos mismos enruanados y empeinillados tatarabuelos a abrir fincas en otras regiones. Revisemos lo que somos, lo que nadie nos puede quitar aunque se quiebren el Metro, las Empresas Públicas, el Éxito y todas las empresas grandes que nos hacen figurar en los listados empresariales de Latinoamérica. ¿ Qué somos cuando nos quitan todo? Somos los recuerdos, las costumbres, los hábitos, la manera de ser, de pensar en el futuro, de enterrar a los muertos, de cocinar los frijoles, de hacer uso de la fantasía, de decir las palabras en diminutivo para atenuar su impacto, la manera de creernos el centro del planeta, etcétera,