Agenda Cultural UdeA - Año 2004 FEBRERO | Página 16

ISBN 0124-0854
N º 96 Febrero 2004

Crónica

Viajera

Dos autores hablan del carnaval de blancos y negros, esa fiesta en la que la raza es sólo un pretexto para celebrar
topografía y los paisajes resultan magníficos.
Salvador Profano
La vida de una persona y de toda la especie humana se parece a una fiesta, que contiene todos los ingredientes de la existencia y siempre guarda asuntos asombrosos. Durante décadas he sido viajero de lugares y culturas y un día tuve la suerte de llegar a Pasto en época de carnavales, sin sospechar que me quedaría un largo período en esta tierra esencialmente hospitalaria. Nada extraño, pues muchos de los que por aquí han pasado, decidieron prolongar su estadía o quedarse para siempre. Meses después de mi arribo, aún me preguntaba ¿ Por qué a Pasto se le llama " ciudad sorpresa "? Desde luego, la
El panorama está expuesto sobre una policromía de verdes, acres y dorados que ascienden hasta la cima del volcán Galeras, llamado así por los conquistadores españoles, tal vez por la semejanza con los velámenes de sus barcos. También, es singular el curso de la historia de sus gentes y la riqueza cultural que poseen. Pero, lo que más sorprende es el humor y la fabulosa sensibilidad que tienen para los asuntos creativos. El carnaval es una síntesis y un ejemplo. Como toda fiesta auténtica, trastoca lo establecido para dar paso a lo insólito: se altera la rutina, fluyen las emociones, se despiertan los sentidos y queda al descubierto un sutil tejido social que se urde con persistencia, desde diversos tópicos, durante todo el año y que logra su plenitud cuando los preparativos convergen en el tramado esplendoroso de los carnavales, como denominan los pastusos a su fiesta, en plural, quizá porque es una celebración de todos y, al mismo tiempo, es