Por Marta I. Conzález Carcía y Eulalia Pérez Sedeño Recientemente han aparecido múltiples estudios que intentan responder a la pregunta de si la ciencia es una construcción netamente masculina. Un recuento del papel de la mujer y los tropiezos que ha tenido en esta historia
ISBN 0124-0854
N º 88 Mayo 2003 ausencia y presencia femenina
Por Marta I. Conzález Carcía y Eulalia Pérez Sedeño Recientemente han aparecido múltiples estudios que intentan responder a la pregunta de si la ciencia es una construcción netamente masculina. Un recuento del papel de la mujer y los tropiezos que ha tenido en esta historia
Marie curie
Una parte importante de los primeros esfuerzos por reconsiderar el papel de las mujeres en la ciencia y la tecnología lo constituye la reescritura de la historia para recuperar del olvido mujeres o tradiciones típicamente femeninas que, pese a haber hecho contribuciones destacables en el ámbito científico- tecnológico, han sido silenciadas por la historia tradicional, bien debido a distintos tipos de sesgos, bien debido a concepciones estrechas de la historia de la ciencia que reconstruyen la disciplina sobre los nombres de grandes personajes y teorías o prácticas exitosas, y dejan de lado otras actividades y contribuciones en modo alguno colaterales al desarrollo de la ciencia.
Un caso paradigmático de figura femenina olvidada y recuperada para la historia de la ciencia es la de Rosalind Franklin. Sus fotografías por difracción de rayos X fueron clave para que Watson y Crick pudieran proponer el modelo de doble hélice del ADN que les proporcionaría el Premio Nobel en 1962 junto a Maurice Wilkins. Sin embargo, silenciada por la historia de la ciencia y una temprana muerte, y ridiculizada en la narración autobiográfica que Watson( 1968) hace del episodio, su contribución no tuvo ningún reconocimiento hasta la publicación de la biografía que escribe Anne Sayre( 1975), en la que se cuenta una historia muy distinta, la de la difícil situación de una científica, mujer y judía, en el King ' s College, de Londres, tradicionalmente masculino.