ISBN 0124-0854
N º 81 Agosto de 2002
Así mismo, la práctica del deporte en su versión moderna establece una relación directa con el proceso de formación del futuro ciudadano. Por una parte, lo pone de frente a dos situaciones que la persona habrá de enfrentar a lo largo de su vida: el triunfo y la derrota. O sea que la actividad deportiva es una oportunidad que tiene el joven de prepararse para saber disfrutar del primero y para aprender a asimilar la segunda.
Pero sea triunfo o sea derrota, hay en el deporte una dimensión lúdica que apunta a la liberación del cuerpo de todo lo que lo amarre a tensiones o rutinas o, incluso, a sensaciones vinculadas con la muerte. Es, en la visión de los sicoanalistas, la presencia del eros tratando de imponerse sobre el tánatos.
El ejercicio deportivo no puede aislarse de dos principios característicos de la moralidad, en palabras de la filósofa española Adela
Cortina 1: autodesarrollo y autonomía. En el primero se afianzan las capacidades y potencialidades del sujeto, que a su vez se asocian con los conceptos de reconocimiento, autoestima y autovaloración. Se trata de afirmar que toda persona necesita de una confianza en sí misma para que pueda desarrollar todas sus capacidades.
TODOS CON LA MISMA CAMISETA
En relación con el principio de la autonomía, añade Cortina, éste se entiende como la capacidad de un sujeto moral de darse para sí las reglas que han de orientar sus relaciones de convivencia. Se trata de contribuir, sobre todo pensando en los niños, adolescentes y jóvenes, a la formación moral por medio de la práctica deportiva.
1 Cortina Adela. Ética Mínima, Taurus,
Madrid, 1986. Citada por Restrepo Gallego Beatriz en“ El deporte y la formación ético-moral”, Instituto Departamental de Deportes de Antioquia, Serie de Publicaciones Formativas y Didácticas, Medellín, sin año de publicación.
Sea triunfo o sea derrota, hay en el deporte una dimensión lúdica que apunta a la liberación del cuerpo de todo lo que lo amarre a tensiones o rutinas o, incluso, a sensaciones vinculadas con la muerte.
También el deporte propicia que el ciudadano en formación respete las leyes de la competencia para que su victoria, si se produce, sea limpia. Porque acatar dichas reglas de juego es, indirectamente, respetar a su rival.
El deporte tiene también la virtud de constituirse en un componente vital de identidad nacional en cualquier país, al lado de otros referentes simbólicos, como pueden ser una bandera, un escudo, un himno, la música, el baile, entre otros. Es decir, el deporte es capaz de congregar el sentimiento colectivo de sectores y clases sociales que en otros ámbitos de la vida diaria pueden estar