ISBN 0124-0854
N º 73 Noviembre de 2001 respaldada por el estricto compositor y pedagogo Luigi Cherubini. Años después, Georges Bizet renunciaría, desesperado, a reorquestar Norma, afirmando:“ la única orquestación correcta y adecuada es la que Bellini realizó”.
La melodía belliniana alcanza en sus últimas óperas su máximo poder expresivo. Si nos parecen bellas ciertas melodías, tal belleza no ocurre‘ per se’, sino que obedece a la sustancia significativa de las palabras. Cuando Bellini componía, declamaba el texto en voz alta para ajustar el valor, intensidad y altura de las notas a la propia estructura silábica y tímbrica de cada frase. Así, la vocalidad dejaba de ser un fin en sí misma, para convertirse en vehículo de la expresión dramática y psicológica. No se trata de que haya menos ornamentaciones, sino que la figuración, las cadenzas y las escalas, se producen donde están justificadas por la verdad del texto. La palabra debe ser perfectamente articulada y su cabal comprensión no puede ser turbada por el simple virtuosismo vocal. María Callas, quien en el siglo XX restituyó a Bellini su dignidad, nos advierte:“… el‘ bel canto’ no significa solamente cantar con una hermosa voz; hay que pensar también en la técnica que exigen compositores como Bellini, Donizetti y Rossini. No hay disculpas para el cantante que no pueda hacer un trémolo o que no domine una escala. ¡ Miren las partituras! ¡ Cuántas cosas hay en ellas que deben realizarse, tanto si nos gustan como si no! ¿ Cómo puede saltarse un trémolo? ¿ Cómo puede saltarse una escala, si están escritas delante de uno mismo? No es suficiente tener una hermosa voz. Cuando se interpreta un personaje, hay que poder sentir felicidad, alegría, tristeza, temor. ¿ Cómo conseguir eso únicamente con una bonita voz? Si algunas veces canto con voz áspera, es porque constituye una necesidad expresiva del papel que
represento. Hay que hacerlo, aunque la gente no lo comprenda. Pero a la larga lo entenderán, porque hay que persuadirlos de que debe ser así”.
Vincenzo Bellini ejerció una profunda influencia en sus contemporáneos. Él introdujo un nuevo tipo de escritura melódica en la música de comienzos del siglo XIX, que causó una ruptura con la de finales del siglo XVIII. Con su idioma melódico trajo a la música algo decididamente propio: lirismo apasionado y melancolía elegíaca. Y, aunque no puede afirmarse que Bellini‘ creara escuela’, bien puede decirse que el influjo de su música fue, durante muchos años, una especie de éxtasis. Sus colegas no ocultaron su admiración. Gaetano Donizetti declaró“ que se habría sentido muy feliz de haber compuesto Norma, ópera a la que con gusto estamparía su firma”. Richard Wagner declaró“ De Vmcenzo Bellini se puede aprender qué es realmente una melodía”. Luego, escribió:“ La gente cree que yo odio todas las escuelas italianas de música y, especialmente a Bellini. No, no, mil veces no. Bellini es uno de mis compositores predilectos, porque su música está íntimamente ligada con las palabras”. Y cuando en 1880 visitó a Francesco Florimo, gran amigo y primer biógrafo de Bellini, ambos se abrazaron llorando de emoción, y Wagner pronunció esta única palabra ¡ Bellini!
Sus óperas Il Pirata, I Capuleti e I Montecchi, La Sonnambula, Norma, Beatrice di Tenda e I Puritani resisten el paso de toda moda y convocan la admiración unánime.
La Emisora Cultural Universidad de Antioquia 10 1.9 F. M. los invita a celebrar, este 3 de noviembre, los 200 años del nacimiento de Vincenzo Bellini con la audición de Norma, en su espacio“ La Ópera en su Casa”( Sábado 9:00 p. m.); a continuar