Agenda Cultural UdeA - Año 2000 SEPTIEMBRE | Página 21

ISBN 0124-0854
N º 60 Septiembre de 2000
enfrentamiento
entre
ambos
compositores.
Nombrado director de la Ópera Italiana de París, Piccinni aseguró el éxito de sus óperas Atys, Le donneur éveillé, Le faux lord, y Clytemnestre. Luego fue designado profesor de la Ecole Royale de Musique et de Déclamation, y maestro de canto de la reina María Antonieta. Al estallar la Revolución Francesa regresó a Nápoles. Allí estrenó La serva onorata, y Ercole al Termedonte. Pero, enemistado con esta corte, viajó a Venecia donde presentó sus óperas La Griselda y Il servo padrone ossia L ' amor perfetto. De regreso a París fue nombrado inspector de enseñanza del Conservatorio, cargo creado expresamente para él, por Napoleón Bonaparte, quien le profesaba una gran admiración. Sin embargo, Niccolò Piccinni murió antes de tomar posesión, el 7 de mayo de 1800. de sus contemporáneos. Alejado de cualquier sentimiento de envidia, propuso institucionalizar un festival anual para mostrar y rendir homenaje a las obras del compositor Christoph Willibald Gluck, con el ánimo de asegurarle el reconocimiento futuro.
Sus obras, más de un centenar, entre óperas, oratorios, salmos y música religiosa, poseen una profunda expresión dramática, lo que le mereció la admiración del público ilustrado de Europa.
A pesar de cualquier valoración, Niccolò Piccinni sigue siendo un compositor olvidado. Cantantes como Joan Sutherland, Janet Baker, Renato Bruson o Mirella Freni, nos han legado algunos fragmentos de su creación musical. Sin embargo hasta la fecha, no se ha grabado ni siquiera una versión crítica de La Cecchina, su máxima obra.
Escena de la ópera“ La Cecchina ossia la buona figliuola”
Niccolo Piccinni fue uno de los más importantes músicos de la escuela napolitana de opera de fines del siglo XVIII. Aunque fue poseedor de un carácter apacible, conciliador y justo, su vida, por azares del destino, estuvo marcada siempre por la contradicción, los malos entendidos y la persecución
* Aclaramos que esta confrontación de 1778 a 1781 entre gluckistas y piccinnistas, no es la famosa Querelle des Bouffons que varios autores citan. La querella de bufones se presentó entre 1752 y 1754, después del estreno en París de La serva padrona de Giovanni Battista Pergolesi.