ISBN 0124-0854
N º 61 Octubre de 2000
La visita de Vattimo será la oportunidad para poner sobre el tapete y volver a pensar asuntos tan cruciales como el del ideal del progreso, representado en la convicción de que nos hallamos en algo así como un proceso ascendente de apropiación de un“ fundamento”, contenido en la idea de que vamos hacia una cosa ya preconcebida que subyace en los“ orígenes”; en su búsqueda, además, la razón y esa confianza en la existencia de una meta que viviría ya en nosotros desempeñarían el papel central. El profesor se ha dedicado a la filosofía desde la Facultad de Letras de Turín, y su trabajo constituye un aporte a esta intensa discusión que en el siglo
XX ha debatido la vigencia o no de ese proyecto de la modernidad implícito en el ideal del progreso, o en la idea de un fundamento último. Entre nosotros, este debate, con excepción de las investigaciones y las cátedras de filosofía seriamente ocupadas en el tema, ha mostrado una connotación frívola y superficial. Como muchos otros serios problemas, éste de la crítica a la modernidad se ha aprehendido de una manera descuidada, y ello es grave entre nosotros que padecemos más bien las secuelas de una modernidad no realizada. Por sus implicaciones y derivaciones directas o indirectas esta es una de las varias discusiones que los intelectuales y los
académicos debemos a la cultura nacional y a la opinión pública. Es conveniente empezar entonces por deshacer la idea de que debemos entender lo posmodemo como secuencial o posterior a lo moderno; esa idea historicista, como el mismo Vattimo lo señala, yace sumergida en la concepción moderna 2.
Esta discusión no representa ya un mero asunto de eruditos o de profesores de filosofía: es un debate urgente que debe permitir la superación de lo que en nuestro medio ha tomado una dimensión pantagruélica. No se trata tan sólo de evitar usos del término pos moderno y moderno en campos semánticos pobres, desviados o restringidos,