ISBN 0124-0854
N º 63 Diciembre de 2000
Horas antes, el último hombre que quedaba vivo en el mundo había recorrido los ciclópeo s estantes y había escogido tres o cuatro libros al azar, tres o cuatro libros que por su título le llamaron la atención. Ahora, colocados sobre el escritorio, el último hombre que quedaba vivo en el mundo debía afrontar la trascendental decisión de escoger el último libro que sería leído por la especie humana antes de desaparecer. ¿ Cuál sería? Lentamente tomó los tres o cuatro libros en sus manos, cerró los ojos, y los barajó hasta olvidar cuál era cuál. Luego-aún a ciegas- dirigió su mano al garete y tomó uno de ellos entre sus manos. El último hombre que quedaba vivo en el mundo abrió los ojos, verificó el título y comenzó a leer el capítulo 1. Asombrosamente, el libro describía los instantes postreros del último hombre que quedaba vivo en el mundo. Asustado, buscó el pie de imprenta y encontró que el texto había sido escrito varios siglos atrás. Según el citado pie de imprenta, hacía 457 años un tal Deregowski había descrito punto por punto lo que efectivamente el último hombre había
vivido en aquellos días: la plaga que había arrasado a la humanidad, las escenas ruines que le sería dado contemplar, cómo el último hombre se ocultaría en la Megabiblioteca, cómo cierto día el último hombre que quedaba vivo en el mundo sabría que había llegado su instante postrero y que apenas le quedaba tiempo para leer un solo libro.
“ Y me elegirá a mí- afirmaba soberbio el libro de Deregowski-. Horas antes de morir, el último hombre que quede vivo en el mundo recorrerá incrédulo los vertiginosos estantes y se asustará del tamaño de su ignorancia. Entonces escogerá tres o cuatro libros al azar, los colocará sobre un escritorio, tomará los tres o cuatro libros en sus manos, cerrará los ojos, los barajará hasta olvidar cuál es cuál, y finalmente-aún a ciegas- me escogerá y comenzará a leer su propia historia.”
El último hombre que quedaba vivo en el mundo interrumpió la lectura aterrorizado. 457 años atrás un hombre del cual nunca había oído hablar y a quien ni siquiera se había imaginado, había escrito ese texto donde vaticinaba su destino.