Agenda Cultural UdeA - Año 2000 AGOSTO | 页面 16

ISBN 0124-0854
N º 59 Agosto de 2000

Bueno, hablemos de música

Por: Gabriel García Márquez

En una de esas encuestas que proliferan a diario me han preguntado, como tantas veces, cuál es la música que me llevaría, si sólo pudiera llevarme un disco, a una isla desierta. No he dudado un instante la respuesta: las Suites para chelo solo, de Juan Sebastian Bach; y si sólo pudiera llevarme una de ellas, escogería la número uno. Conozco distintas versiones, y entre ellas, por supuesto, la de Pau Casals. Además de su valor histórico es una versión excelente, pero la grabación es tan antigua que es mucho lo que se pierde de su excelencia. En realidad, la

versión que más me conmueve es la de Maurice Gendron, y por consiguiente sería ésta la que me llevaría a la isla desierta, junto con un libro único: una buena antología de la poesía española del Siglo de Oro.
Este tema me ofrece la oportunidad de contestar otra pregunta que los periodistas me hacen con frecuencia sobre mis relaciones con la música. Les contesto siempre la verdad: la música me ha gustado más que la literatura, hasta el punto que no logro escribir con música de fondo porque le presto más atención a ésta que a lo que estoy escribiendo. Sin embargo, nunca voy mucho más lejos en mis explicaciones,
entre otras cosas porque tengo la impresión de que mi vocación musical es tan entrañable que hace parte de mi vida privada. Por lo mismo, cuando estoy solo con mis amigos muy íntimos no hay nada que me guste más que hablar de música. Jomi García Ascot, que es uno de estos amigos, publicó un libro excelente sobre sus experiencias de melómano empedernido, y allí incluyó una frase que me oyó decir alguna vez:“ lo único mejor que la música es hablar de música”. Sigo creyendo que es verdad.
Lo raro es que cuando uno dice que le gusta la música se piensa casi siempre en la que por pura pereza mental se ha