ISBN 0124-0854
N º 55 Abril de 2000 espacios del país de las lágrimas. La hermosa cabeza de mi padre sumiéndose en la muerte cobró el halo que solo concede la leyenda cuando ha sido recuperada en el interior de la memora de la sangre. Llorando, recordé la hermosa novela de Jame Agge“ Una muerte en la familia”, el vibrante retrato del padre. ¿ Literatura o vida? Hay pues un borde invisible a los ojos y a la supuesta sensibilidad del profano, del académico donde se produce y se diferencia la literatura, que, es la capacidad de crear estos momentos, de hacer los vívidos y sobre todo paradigmáticos para nosotros y esa palabra que no remite a nada y que después de leída desaparece de nuestro ánimo, incapaz de leemos, de hacer propicia la verdadera nostalgia y de concedemos, como la música, un pasado del cual carecíamos.
Toda verdadera literatura se sitúa siempre en una frontera que ella misma certifica, por eso el lector es aquel que no ha huido del lenguaje sino que al habitarlo ha podido descubrir las impostergables herencias que lo asedian y responsabilizan ya que, la imaginación no es una fantasía gratuita sino esta serie de valores como la generosidad, la capacidad de renuncia, la responsabilidad ante la muerte, la capacidad de asumirse en el olvido para adentrarse, por fin, en el corazón de las cosas.
Esto hace cuestionable el libro que llamamos libro por indolencia moral, los géneros que seguimos llamando novela, ensayo, etcétera por deformación estética, y la literatura que seguimos llamando novela, ensayo, etcétera, por deformación estética y la literatura que seguimos llamando literatura por una mera convención social o porque anestesiados por la industria de la cultura somos incapaces de descubrirla, repito, en los umbrales que ella silenciosamente certifica, en las invisibles fronteras que ella misma crea.
Daría RUIZ Gámez, profesor Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín. Autor de Hojas en el patio y El recuerdo que tengo.
atisse. Acróbatas, 213 x 209,5 cm. 1952