ISBN 0124-0854
N º 46 Junio de 1999 este gran hombre de letras colombiano, no es suficiente para cerciorarse de su intrepidez y calidad estética-literaria; de igual manera sería del todo injusto adscribir su inmensa actividad letrada a la polémica enfermiza de las clasificaciones modernista, costumbrista, regionalista o vanguardista, para vincular allí su valor cultural en Colombia; como sería del todo indigno el suponer que por haber sido un antioqueño, ello le merezca el natural reconocimiento ornamental de sus coetáneos, y que su alto valor en la literatura universal derive de esa circunstancia. En la era de la globalización resultaría de vital importancia la obra de Carrasquilla, puesto que percibió como ningún otro intelectual en Colombia, la aniquilación, la destrucción y el quiebre de los vínculos sociales que permiten entre los individuos la construcción de la sociedad. Pese a que la globalización como paradoja eleva lo local a la condición de internacionalización aparente, y que en ello emplea de manera ingrata el mercado como medio de elaboración de valores sociales que caducan inevitablemente, la obra de Carrasquilla le devuelve el sentido y los referentes a la construcción de la identidad regional. Porque si un elemento de análisis construyó Carrasquilla, fue la reflexión de la crisis social en medio de los azotes del capitalismo salvaje y de la economía de mercado.
De esta forma, la crítica a la globalización en Carrasquilla no sólo es a lo que relumbra de manera
instantánea y fugaz, sino también a la incidencia que esa fragilidad tiene en los hombres que se prestan al consumismo sin causa. Fundamentalmente, su crítica se aloja en las actitudes humanas donde la ligereza, lo inauténtico y la imitación esnobista, son los contextos sociales que determinan las mentalidades en nuestro medio. Con todo, la obra de Tomás Carrasquilla constituye uno de los referentes sociológicos y culturales más destacados, para entender y comprender la pérdida de rumbo de una sociedad, cuyos vacíos y crisis no solamente han fomentado la irracionalidad y el fanatismo, sino también la constante autodestrucción de la vida civil y social. He ahí a Carrasquilla, intelectual comprometido con su sociedad y su tiempo, que como ningún otro asumió la responsabilidad civil de contribuir a la reflexión de su época. Lo que relumbra se agota de manera inesperada en el lánguido brillo de lo inmediato; pero Carrasquilla no corre la suerte de la gritería de fin de siglo acuñada por la banalidad y la futilidad. Así, como en el Fausto de Goethe, lo auténtico no queda perdido para la posteridad, Carrasquilla hace honor a esa autenticidad y es deber de todos reconocerlo.“ SI LOS HOMBRES de genio son cordilleras nevadas, los imitadores no pasan de riachuelos alimentados con el deshielo de la cumbre.” 3
Rafael Rubiano Muñoz, sociólogo y profesor de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.
Notas bibliográficas 1. LEVY, Kurt. Vida y obra de Tomás
Carrasquilla. Medellín: Bedout,