ISBN 0124-0854
N º 42 Febrero de 1999 existía antes que yo, que yo nací para encarnarla …” 3
Mi herida es mi rostro en el cual me reconozco, del cual no intento ni puedo escapar. Mi herida, mi lenguaje, mi amor, mi dolor, mi yo, un más allá de todo tiempo pasado y por venir. Mi herida en el centro de mi ser, que me eligió a mí y no a otro para realizarse, para empujarme a la vida, a renacer a partir de ella sin los escrúpulos de la piedad, sin la amargura del odio, resentimiento por lo pasado o por venir.
Más allá de la tragedia cotidiana, del secuestrado-desaparecido, del asesinado, de la masacre, de los muertos y heridos por un desastre natural, de la víctima y su verdugo, está un ser humano que clama por su dignidad, que se niega contra todos los pronósticos a ser un fetiche más para la sociedad, para esa comunidad, que amparada en el dolor solo ve en esos“ héroes” de carne y hueso la posibilidad de un mejor futuro.
No se trata de ver la vida color rosa pero tampoco de acumular adjetivos, verbos y adverbios para nombrar la realidad recreando el morbo general, del medio que más vende a costa del dolor ajeno, de la tragedia del otro que se vuelve instrumento mercantil gracias al cual se puede acceder a un premio periodístico, a un reconocimiento económico.
Por eso la historia de Ícaro vuelve a cobrar fuerza hoy más que nunca. Ícaro el de las alas doradas cosidas con cera. Ícaro al límite de la palabra, al límite de
perecer por obstinación. Ícaro libre de ataduras, volando en el círculo mágico de su destino, atrapado entre la palabra y su sino. Ícaro herido de muerte unido a su destino para siempre. Ícaro digno del acontecimiento, dueño y señor de su voluntad de poder, de elegir, de decidir. Ícaro situado en el“ punto en que todos los acontecimientos se reúnen así en uno solo, el punto en que la muerte se vuelve contra la muerte, donde la impersonalidad del morir ya no señala solamente el momento en que yo me pierdo fuera de mí, sino el momento en que la muerte se pierde en ella misma, y la figura que toma la vida más singular para sustituirme a mí” 4. A todos esos Ícaros desconocidos que hacen del periodismo una tarea singular porque en ella está comprometida la dignidad del ser humano, están dedicadas estas líneas en un día como hoy.
Luz Marina Restrepo Uribe es estudiante del Instituto de Filosofía de la Universidad de Antioquia y se desempeña como comunicadora asistente del Programa de Egresados del Alma Máter.
Notas
l. FALLACI, Oriana, Entrevista con la historia, Santafé de Bogotá, Círculo de Lectores, 1980, pp 613 2. DELEUZE, Guilles, Lógica del sentido“ Del acontecimiento”. Madrid, España Editorial Feix Barral. pp. 190 3. lbíd, pp. 189 4. Ibíd, pp. 195