Agenda Cultural UdeA - Año 1998 NOVIEMBRE | Page 22

ISBN 0124-0854
N º 40 Noviembre de 1998
Para mí, ese fue un condicionamiento muy importante. Con el director llegamos entonces a varias conclusiones: Yo no podía hacer música que entrara a competir con la naturaleza misma de la película. Tampoco tenía porqué entrar a componer canciones de navidad o parranderas porque las canciones ya están hechas, eso sería una redundancia. Ese día en la ciudad todo suena, te aturde, está lleno de ruido y esto marcó el trabajo. Como la película tiene ese realismo, un lenguaje tan duro que violenta a la gente porque es cruda y utiliza una jerigonza que hasta en español es difícil de entender, entonces la música tenía que ponerle a la película un plano más sublime, más interior, explorar más el mundo subjetivo de los protagonistas que son los niños. La música debería apoyar aquello que el personaje no está diciendo pero está sintiendo, hablar de ese mundo que no tiene la oportunidad de expresarse directamente. Por otro lado, se buscaba mantener ese ambiente fantástico que crea la navidad, esa época donde la gente piensa en la paz y al mismo tiempo se ve esa tragedia que existe en estos personajes al lado de la rumba.
La música de La vendedora no podría identificarse como el tema propiamente dicho de la película porque los temas de las películas quedan en el recuerdo del espectador. La música de la vendedora a veces no se escucha, se siente. Una persona que haya visto la película seguramente si la vuelve a escuchar no la reconocería porque la
música en este caso lo que hace es acompañar el drama. Hice la música pensando en que cumpliera con diferentes aspectos: hay música que tiene que ver con el elemento tierra, muy instintiva, hay partes de música que hago con voces sobre todo en las persecuciones que es muy primitiva, la quise hacer muy del acoso, de la fuerza, del susto. Inclusive hay partes en que la música se confunde con el sonido real como las sacoliadas donde la flauta empieza a tejer unas melodías basadas en el ejercicio de inspirar y expirar el sacol dentro de una bolsa o de una botella. Hay música donde juego con el hecho de que detrás de algo tan trágico haya un sentimiento tan fantástico y sublime, lo que sucede con la muerte de la niña. La música en ese momento no es triste sino que evoca algo sublime tiene una alegría muy particular, más profunda porque en esa muerte, la niña está encontrando la vida, la alegría.
Finalmente viene esa parte del proceso más tangible donde se trabaja con las preediciones con el video asist que es la base para la edición final de la música. Al principio el trabajo es más pasivo, al final el trabajo es más ágil porque hay una cantidad de conceptos más determinados,“ limitaciones” concretas en cuanto a tiempos, escenas, color, hay elementos concretos que están determinando las posibilidades de la composición para realizar las propuestas concretas de la música en edición. Lo que es un poco duro es que al final el resultado definitivo no es el que uno considera, porque hay un