ISBN 0124-0854
N º 34 Mayo de 1998 no morían realmente, desarrollaron los sistemas más complejos de rituales funerarios, de los cuales los arqueólogos descubren algunos vestigios en las tumbas. Muchas veces se encuentran en ellas butacas de madera donde sentaban el cadáver, mantas de algodón para envolverlo y vasijas que alguna vez almacenaron comida para el largo viaje al otro mundo. En los países de la región andina, como por ejemplo Chile, los aborígenes intentaron conservar los cuerpos de sus muertos desde el año 6000 antes de Cristo. En Perú, los conquistadores españoles no pudieron menos que admirarse al encontrar a los reyes incas momificados y dispuestos para el culto en los templos. En Colombia se han encontrado momias antiguas de los indios muiscas tan bien conservadas que sus expresiones faciales hacen difícil creer que murieron hace cientos de años. En los territorios selváticos del Darién era corriente momificar a los caciques; e inclusive la reducción de cabezas humanas que hasta comienzos de este siglo practicaron los indios shuar del oriente ecuatoriano( conocidos comúnmente como jíbaros), es una forma de momificación. De ello se desprende que tanto los cuerpos momificado s artificialmente como aquellos que han sufrido un proceso natural de secamiento, constituyen contextos de información ar9ueológica en extremo complejo, pues no sólo encierran datos acerca de los aspectos socioculturales de poblaciones ya desaparecidas, sino que suministran evidencias muy específicas acerca de la
biología humana prehistórica. Los estudios modernos sobre momias sobresalen por pues actualmente se emplea tecnología de las ciencias médicas y biológicas, como por ejemplo escanografía computadorizada, microscopia electrónica y rehidratación de tejidos blandos. La escanografía suministra secciones radiográficas mediante las cuales es posible observar el contenido interno de los cuerpos momificado s sin necesidad de abrirlos. Así, se pueden estudiar diversas patologías tanto óseas como de tejidos blandos. Estos tejidos, a su vez, son susceptibles de ser rehidratados con el objeto de hacer cortes histológicos para estudio microscópico-casi como si se tratase de personas vivas-. Debido al interés que existe en el mundo por los estudios sobre momias, tres instituciones académicas e investigativas latinoamericanas( el Departamento de Antropología de la Universidad de los Andes de Bogotá, el Instituto Colombiano de Antropología y el Museo Jacinto Jijón y Caamaño de La Pontificia Universidad Católica del Ecuador-PUCE-) y( el Instituto Canario de Paleopatología de Tenerifey el Laboratorio de Paleobiología de la Universidad de Minnesota en Duluth) han organizado proyectos de investigación conjuntos a partir de la colección de fardos funerarios, momias y cráneos arqueológicos provenientes de la costa central de Perú-propiedad del Museo Jacinto Jijón y Caamaño en Quito- y de las momias arqueológicas colombianas del Instituto Colombiano de Antropología. Dichos proyectos de investigación buscan dar una visión