ISBN 0124-0854
N º 34 Mayo de 1998
Hasta el 30 de mayo en el Museo Universitario
Momias de los antiguos:
Rito y poder en Colombia prehispánica
“ El morir, que es de entre los actos que un hombre puede realizar, el más privado de todos, se transforma en algo público, en un suceso tribal...”
Bronislaw Malinowski. Magia, ciencia, religión, 1974.
Por: Felipe Cárdenas- Arroyo *
Uno de los campos más llamativos de la arqueología es el estudio de los cuerpos humanos momificados. Desde que los europeos descubrieron los tesoros arqueológicos de Egipto, las momias se convirtieron en el centro de interés para científicos y legos: para los primeros, las momias se prestaban para realizar análisis de medicina; y para los segundos, venían acompañadas de una atmósfera de misterio que los atraía fuertemente.
Fardo funerario dentro del cual se hallan los restos de un niño. Material etnográfico recuperado en territorio de los indios yuko( Serranía de Perijá)( Sin registro).
Colección Museo Universitario, Universidad de Antioquia.
En realidad, las momias son como personas que no han muerto del todo, pues conservan algunas características que, se supone, son exclusivas de los vivos: expresión facial, cabello, músculos, y muchas veces se hallan articuladas en posición anatómica. Tal vez sea esto lo que nos atrae hacia ellas: sus cuerpos conservados son como la negación de la muerte. Los cuerpos se pueden momificar por dos razones básicas: por la acción de los elementos naturales, o por la intervención artificial humana. Seguramente la primera fue la principal motivación para que se desarrollase la segunda y, al observar cómo se conservaba un cuerpo por la acción de las arenas calientes o por los gélidos aires de las altas montañas, las sociedades del pasado se idearon formas alternativas para retener permanentemente los cuerpos de sus seres más importantes. Esto ratifica que el misterio de la muerte no es sino la continuación del gran misterio de la vida. Para los antiguos, la muerte consistía en un paso a otra dimensión, pensando que