Agenda Cultural UdeA Agosto 2004 | Page 34

ISBN 0124-0854
N º 102 Agosto 2004 vestiduras: Los europeos, a su lado, parecen precarios, secundarios, transitorios.
hindú lleva la idolatría en la sangre. Todo está muy bien para él, pero necesita su ídolo. Se funde con el ídolo. Extrae su poder. Tiene que idolatrar. El Rig Veda está lleno de himnos a los elementos: a Agni el fuego, al aire, a Indra el cielo; al sol. Lo adoran siempre. De mañana, se tiran fuera de los trenes para saludarlo( y no los confundo con los rnusul manes). Cuando, a su salida, están haciendo sus abluciones en el Garr ges, lo saludan con devoción. El hindú tiene mil ídolos. ¿ Ama don Juan a las mujeres? iHum! Le gusta amar. Al hindú le gusta adorar. Es más fuerte que él. No tienen amor por Gandhi, sino adoración; su retrato está en los templos; se le reza. Por él comulgan con Dios. El hindú adora a su madre, la « maternidad de su madre », la matemidad potencial de las niñas, la niñez del niño. Posee cinco árboles sagrados. A la muerte de la mujer de un director de escuela rural cerca de Chandernagor, se le tomó la huella de los pies, esas huellas en rojo se reprodujeron en el templo, junto a la estatua de un dios, y cada discípulo adoró « la madre ». Al hindú le gusta prostemarse. El culto de VlVBkananda muerto hace pocos años( y que había llegado a tocar la divinidad por el « método » mahometano, cristiano, budista, etc.), es muy prolijo. En la habitación que ocupaba al final de su vida en Belur a las 8 se sirve el desayuno, a mediodía otra comida, a la 1. hora en que acostumbraba de & cansar, se acuesta una de sus fotografías sobre la cama y la cubren con una sábana. Por la noche bajan la fotografía para que Él haga sus rezos a Kali